Temporada 2026 / Semana 1

NFL
Green Bay Packers
Minnesota Vikings
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Domingo · 13 Sep · 22:25 CEST

U.S. Bank Stadium

PACKERS AT VIKINGS · SEMANA 1
Fecha Domingo, 13 de septiembre de 2026
Hora en España 22:25 (CEST)
Hora local 15:25 (CT)
Estadio U.S. Bank Stadium
Ciudad Mineápolis, Minnesota
Capacidad 66 200 espectadores
Récord Packers 0-0
Récord Vikings 0-0
Dónde verlo DAZN NFL Game Pass · En abierto: Mediaset Infinity

Introducción y contexto

Se acabó la espera. Siete meses de rumores, de draft, de campamentos con calor y de partidos que no contaban para nada quedan por fin atrás, y el domingo por la noche vuelve lo único que importa de verdad. Bienvenidos a la temporada 2026. Bienvenidos a esa costumbre tan nuestra de organizar la vida alrededor de un partido que empieza cuando en España ya es casi de madrugada. Nueve meses por delante, diecisiete jornadas y una certeza: da igual cómo acabe, no nos lo vamos a perder.

Pero vamos al meollo del asunto. La última imagen que Green Bay dejó en U.S. Bank Stadium fue un 16-3 en contra el 4 de enero, aunque el marcador engaña: con el puesto de playoffs ya cerrado, LaFleur guardó a los titulares y en Mineápolis no jugó ni siquiera Malik Willis. La imagen que dejó una semana después fue peor, y esa sí contaba: una ventaja de dos dígitos evaporada en el último cuarto ante los Bears en la ronda de comodines. Ocho meses después, el calendario decide que la reparación empieza exactamente en el mismo estadio donde acabó de desmoronarse el curso. Hay formas más suaves de abrir una temporada.

Y arranca con dos ausencias que duelen y una línea ofensiva en el alambre. Micah Parsons empieza en la lista de lesionados tras romperse el ligamento cruzado al final de la campaña pasada, después de un año en el que firmó 12,5 sacks y 79 presiones en apenas 436 snaps de pass rush. Desde aquella lesión, por cierto, Green Bay no volvió a ganar un solo partido. Josh Jacobs está en la lista de exentos del comisionado y no viajará a Mineápolis. Y a las dos bajas se suma un frente abierto en la trinchera: Zach Bako-Bewele y Aaron Banks, dos de los cinco titulares de la línea, llegan los dos como cuestionables con problemas de rodilla. Ambos han entrenado limitados toda la semana y ambos dicen que esperan jugar, pero lo más probable es que lo hagan lejos de su mejor versión y con el reloj controlado. El mejor defensor y el corredor titular fuera; el bloqueo, a medio gas en el mejor de los casos.

Porque ese es el problema de fondo: la línea ofensiva ya aparecía la 24.ª de la liga en la proyección de Mike Clay para ESPN antes de perder a su jugador más importante. Ahora tiene que abrir huecos para corredores sin galones y sostener a Jordan Love en un estadio cubierto donde el ruido convierte cada tercera y larga en una lotería. A la lista de incógnitas se añade el puesto de kicker: Green Bay ha prescindido de Brandon McManus y confía la pierna a Trey Smack, elegido en sexta ronda, que debutará sin haber pateado nunca un balón que cuente.

Y sin embargo, no todo lo que trae septiembre son bajas. Tucker Kraft ha superado la lesión de rodilla que le apartó de los terrenos de juego y apunta a estar disponible en Mineápolis. En un ataque al que le falta su corredor titular y el ancla de su línea, recuperar al tight end que mejor entiende a Jordan Love no es un detalle menor: es probablemente la mejor noticia que Green Bay podía recibir esta semana. Si el domingo hay que sostener series largas para proteger a una defensa sin Parsons, buena parte de esa responsabilidad va a pasar por él.

Enfrente hay un equipo que ni siquiera llegó a esa puerta. Minnesota terminó 9-8 y se quedó fuera de los playoffs con el puesto de quarterback convertido en agujero negro: J.J. McCarthy fue titular en diez partidos y acumuló más intercepciones que pases de anotación, con un porcentaje de acierto por debajo del 58 %. La respuesta fue fichar a Kyler Murray, libre tras ser cortado por Arizona, y el 11 de agosto O’Connell le entregó el puesto por delante del propio McCarthy. Curiosamente, Green Bay estuvo en Glendale el pasado octubre y no llegó a verlo: Murray figuraba entre los inactivos por el esguince que acabó costándole la temporada entera, y quien salió a jugar fue Jacoby Brissett. El domingo no habrá esa suerte.

El historial dice que estos partidos se deciden por poco y que Green Bay no le tiene miedo a Mineápolis. La serie de liga regular va 66-60-3 para los Packers, aunque a domicilio contra los Vikings el balance es de 31-33. Desde el año 2000 Green Bay ha ganado el 57,7 % de los enfrentamientos, con un 13-13 exacto en Minnesota, y sus siete victorias sobre los Vikings desde 2019 son las que más ha logrado ningún equipo de la NFL. Los estrenos también le sientan bien: desde 1970 acumula un 32-24 en primeras jornadas, el séptimo mejor porcentaje de la liga, y desde 2000 va 9-4 cuando ese estreno es divisional.

Pero nada de eso se juega el domingo. Lo que se juega es si un equipo sin sus dos jugadores más determinantes, y con el tercero pendiente de un hilo, puede empezar la temporada ganando fuera de casa, en una división que este año no tiene dueño claro, contra un rival que sigue a la búsqueda de un quarterback de garantías. La séptima apertura a domicilio en las últimas ocho temporadas llega con menos plantilla y más preguntas que cualquiera de las anteriores. A las 22:25 empezaremos a ver dónde está realmente este equipo.

Así llegan los Packers a la temporada 2026

El objetivo de los Green Bay Packers, como cada septiembre desde hace más de un siglo, es la Super Bowl. Lo honesto es reconocer que el día del estreno esa frase suena más lejos que de costumbre: el calendario es de los más exigentes de la conferencia, la enfermería ha empezado a trabajar antes que el equipo y la defensa estrena sistema sin el jugador llamado a ser su columna vertebral. La vara de medir realista es otra, y también es exigente: ganar la división y meterse en playoffs. Si en enero Parsons está recuperado y no ha habido más desastres, a partir de ahí la NFL lleva demasiado tiempo demostrando que todo vuelve a estar abierto.

El cambio más profundo del offseason no está en la plantilla sino en la pizarra. Jeff Hafley se marchó a dirigir a los Dolphins y su relevo es Jonathan Gannon, que devuelve a Green Bay a una base 3-4 después de dos años de frente de cuatro. Gannon no es un entrenador de esquema fijo: adapta la estructura a los jugadores que tiene, disfraza coberturas hasta que ya no hay tiempo de leerlas y ha popularizado paquetes como el Penny, con tres hombres en la línea, un solo linebacker interior y tres safeties. Es exactamente el tipo de defensa que LaFleur llevaba años elogiando cuando le tocaba enfrentarse a ella.

Y aquí está el guion que nadie habría escrito: Gannon dirigió a los Cardinals desde 2023 hasta que la franquicia lo despidió el pasado enero, aunque solo en una de esas campañas tuvo a Murray sano de principio a fin. Aun así, nadie en la liga ha pasado más horas de sala de vídeo con este quarterback. Su primer partido al frente de la defensa de los Packers es contra el jugador al que dirigió durante tres temporadas. Si hay una ventaja competitiva que Green Bay pueda explotar el domingo, probablemente lleve auriculares y esté de pie en la banda.

La segunda contratación relevante es más silenciosa y quizá igual de importante. Cam Achord, procedente de los Patriots, donde coordinó los equipos especiales entre 2020 y 2023, y de dos temporadas como ayudante en los Giants, hereda la unidad que lleva veinte años siendo la vergüenza de esta franquicia. Y no es una impresión de aficionado quemado: entre 2005 y 2021 Green Bay terminó última de la liga en cinco ocasiones en la clasificación de Rick Gosselin, la referencia del sector, y entre la 26.ª y la 31.ª otras seis veces. La llegada de Rich Bisaccia en 2022, convertido en el coordinador de equipos especiales mejor pagado de la NFL, tampoco lo arregló: 22.º, 29.º, 22.º y 20.º en sus cuatro años antes de dimitir el pasado febrero. Achord empieza con un kicker novato en un estadio cubierto y ruidoso. Bienvenido a Green Bay.

En ataque, el motivo real para el optimismo tiene nombre y apellido: Jordan Love. El de esta temporada ya no es el chico que heredó un puesto imposible ni el que alternaba genialidades con decisiones de instituto. Es un quarterback maduro, que lee antes, que descarta mejor y que ha aprendido que a veces la jugada correcta es la que no se intenta. Va a necesitar hasta el último gramo de esa madurez, porque juega detrás de una línea mermada. A su alrededor, la progresión de Matthew Golden es la incógnita más ilusionante del grupo de receptores, aunque el asunto decisivo es más prosaico: que Christian Watson y Jayden Reed aguanten sanos. Este ataque con sus receptores disponibles es una cosa; con la enfermería llena, como tantas veces, es otra muy distinta.

La defensa es donde están las preguntas de verdad. Sin Parsons, la presión sobre el pasador depende de que dos novatos rindan desde el primer domingo: Dani Dennis-Sutton en el pass rush y Brandon Cisse en un puesto de cornerback que lleva años sin cerrarse. Pedirle a un rookie que sostenga una unidad es injusto, pero es exactamente lo que va a pasar. Y en el mismo grupo aparece Lukas Van Ness, a quien se le están acabando las oportunidades de justificar dónde fue elegido. Si alguna vez hubo un año para dar el paso adelante, es este: nunca tendrá menos competencia por los snaps ni el equipo más necesidad de que aparezca.

Enfrente, la clave del domingo no es Murray. Es Brian Flores. Su defensa va a ser una de las que más presión intente meter en toda la liga, con envíos que llegan de sitios que no aparecen en ningún manual y una disposición a jugar al límite que ya le ha costado disgustos a Green Bay. Ese es el examen: una línea ofensiva sin su mejor hombre, en un estadio cerrado donde la comunicación se complica, contra el coordinador que más disfruta castigando exactamente ese escenario. Si Love sale vivo de ahí, buena parte del partido estará ganada.

Y por encima de todo, la división, que este año no tiene dueño. Detroit y Chicago llegan con sus propias preguntas y nadie parte con la etiqueta de favorito indiscutible, lo que convierte cada duelo interno en un partido de doble valor. El primero es el domingo, fuera de casa, con tres bajas de peso y una defensa que se estrena. No hay forma más rápida de saber de qué está hecho un equipo.

Últimos enfrentamientos

ÚLTIMOS ENFRENTAMIENTOS EN U.S. BANK STADIUM
04/01/2026 Green Bay Packers 3 – 16 Minnesota Vikings
29/12/2024 Green Bay Packers 25 – 27 Minnesota Vikings
31/12/2023 Green Bay Packers 33 – 10 Minnesota Vikings
11/09/2022 Green Bay Packers 7 – 23 Minnesota Vikings
21/11/2021 Green Bay Packers 31 – 34 Minnesota Vikings

Claves estratégicas

1. Sacar el balón antes de que llegue el problema
Jordan Love10QuarterbackJordan LoveAltura6' 4" (193 cm)Peso219 lbs (99 kg)Edad27UniversidadUtah StateVer ficha

Green Bay no va a ganar la batalla de la línea el domingo. Con Bako-Bewele y Banks en el aire y una unidad que ya se proyectaba en la parte baja de la liga antes de que se complicara la semana, plantear series de siete pasos y desarrollos largos contra los envíos de Flores es pedir que el partido se rompa en la primera parte. Y el matiz importa: cuando las dudas son dos y están separadas la una a la otra en el interior, el problema deja de ser una zona y pasa a ser una costura. Flores lleva toda la carrera buscando precisamente esas costuras, y no va a tardar ni un cuarto en encontrarla. La respuesta pasa por acortar el reloj mental de Jordan Love: juego rápido, salidas calientes, receptores que ganen en los primeros metros y una amenaza de carrera que obligue a la defensa a respetar el interior aunque no haya Jacobs. No se trata de proteger mejor, porque probablemente no se pueda. Se trata de que la protección importe menos.

2. Que Murray no juegue a lo que quiere jugar

La primera decisión importante de Jonathan Gannon al frente de esta defensa es también la más personal: cómo neutralizar al quarterback que dirigió durante tres temporadas en Arizona. El peligro de Murray no está en el primer lector ni en la jugada dibujada, sino en el segundo y medio posterior, cuando la protección se descompone y él convierte una jugada muerta en primer intento con las piernas. Eso exige disciplina en los bordes, carriles de presión ordenados y renunciar a algún sack a cambio de mantenerlo encerrado. Es justo lo contrario de lo que pide el instinto de una defensa a la que le falta su mejor perseguidor y que estrena base 3-4 en un partido oficial.

3. La primera prueba de Cam Achord
Trey Smack28Place KickerTrey SmackAltura6' 1" (185 cm)Peso188 lbs (85 kg)Edad23UniversidadFloridaVer ficha

Veinte años de desastre en el tercer aspecto del juego no se arreglan en un domingo, pero sí se pueden empeorar. En un estadio cerrado, donde el ruido convierte cada cambio de posesión en un momento delicado, la posición de campo puede valer tanto como un par de series bien ejecutadas. Y el estreno viene con un kicker novato: Trey Smack patea su primer balón profesional en ambiente hostil y con un margen de error que en Green Bay históricamente no existe. Si las coberturas responden y Smack cumple, Achord habrá empezado a cambiar una inercia de dos décadas. Si no, el debate volverá a ser el de siempre.

4. Tucker Kraft, la válvula de escape
Tucker Kraft85Tight EndTucker KraftAltura6' 5" (196 cm)Peso259 lbs (117 kg)Edad25UniversidadSouth Dakota StateVer ficha

Cuando una defensa envía más hombres de los que se pueden bloquear, la respuesta no está en aguantar sino en castigar el hueco que deja. Ahí es donde el regreso de Kraft deja de ser una buena noticia sentimental y pasa a ser una herramienta táctica: es el receptor que mejor entiende los tiempos de Love, el que puede ganar en la zona intermedia contra un linebacker y el que convierte una tercera y media en primer intento sin que nadie tenga que ser brillante. En la zona roja, con el campo comprimido y menos espacio para los receptores exteriores, su presencia vale todavía más. Si Flores va a presionar, Kraft es la mejor forma de hacerle pagar.

5. Brandon Cisse, bautizo de fuego
Brandon Cisse2CornerbackBrandon CisseAltura6' 0" (183 cm)Peso189 lbs (86 kg)Edad21UniversidadSouth CarolinaVer ficha

Pocos debuts hay más exigentes que este. Cisse, elegido en la segunda ronda con el número 52, ha aprovechado las lesiones en el grupo de cornerbacks para acumular repeticiones con el primer equipo durante toda la pretemporada y apunta a salir de titular en Mineápolis. Su primer encargo profesional, entonces, sería medirse a Justin Jefferson y Jordan Addison, probablemente la mejor pareja de receptores de la división. Sus virtudes están claras —41 pulgadas de salto vertical y 4,41 en las 40 yardas— y también su punto débil: los informes de scouting coinciden en que tiende a fiarse de su atletismo antes que de la técnica, y Jefferson vive precisamente de castigar esa clase de anticipación. La buena noticia para Green Bay es que Jefferson llega de su peor temporada, con 84 recepciones y apenas dos anotaciones, aunque el motivo tenía más que ver con quien le pasaba el balón que con él. Ese problema ya no existe.

Reporte de lesiones

Las dudas de Green Bay se concentran justo donde más duelen. Zach Bako-Bewele y Aaron Banks figuran los dos como cuestionables con problemas de rodilla, lo que significa que dos de los cinco titulares de la línea ofensiva llegan al partido en el aire. Bako-Bewele entrenó limitado los tres días pero ha dicho que espera jugar, y Banks, que arrastra una tendinitis, se definió el jueves como una decisión de última hora antes de que LaFleur celebrara el viernes que hubiera podido entrenar. A ellos se suma Ty’Ron Hopper, también cuestionable, que no se ejercitó hasta el viernes. El único descartado es Warren Brinson, que no ha entrenado en toda la semana. En el lado positivo, Jordan Morgan ha completado los dos últimos entrenamientos sin limitaciones y se convierte en el seguro natural de esa línea, y ni Hargrave, ni Sorrell, ni Wyatt tienen problemas para jugar. Enfrente, el contraste es casi ofensivo: Minnesota no tiene una sola baja ni una sola duda, y dos de los cinco nombres de su lista son simples descansos de veteranos. Harrison Smith, que volvió a firmar esta misma semana, estará en el campo.

GREEN BAY PACKERS
Zach Bako-Bewele, OL (rodilla) Cuestionable
Aaron Banks, G (rodilla) Cuestionable
Ty’Ron Hopper, LB (tendón de Aquiles) Cuestionable
Warren Brinson, DT (gemelo) Baja
Javon Hargrave, DT (rodilla) Disponible
Jordan Morgan, T/G (rodilla) Disponible
Barryn Sorrell, EDGE (pie) Disponible
Devonte Wyatt, DT (tobillo) Disponible
MINNESOTA VIKINGS
Christian Darrisaw, T (descanso) Disponible
Harrison Smith, S (descanso) Disponible
Jacob Thomas, S (tobillo) Disponible
Jakobe Thomas, S (enfermedad) Disponible
Caleb Tiernan, T (tobillo) Disponible

Otros datos relevantes

  • Tercera vez en la historia que los Packers abren temporada en Mineápolis. Las dos anteriores fueron en 2020 y 2022, y no pudieron salir más distintas.
  • Tres de los cuatro primeros partidos, fuera de casa. Solo ha ocurrido una vez desde 1922. Green Bay no volverá a Lambeau con cierta continuidad hasta bien entrado octubre, lo que convierte este arranque en una prueba de resistencia además de una prueba de nivel.
  • La conexión familiar de Brian Gutekunst con Minnesota. El padre del gerente general de los Packers, John Gutekunst, fue entrenador jefe de los Golden Gophers de la Universidad de Minnesota entre 1985 y 1991. El hombre que construyó esta plantilla creció, literalmente, en territorio enemigo.

Conclusión y pronóstico

Spread: Minnesota Vikings -1,5

Over/Under: 45,5 puntos

Moneyline: Packers +105 · Vikings -125

Lo interesante no es dónde está la línea, sino de dónde viene. En mayo Green Bay abrió como favorito de 1,5 puntos y el mercado ha girado tres puntos enteros hasta dejar a Minnesota favorito por el mismo margen. No es una deriva, es un cambio de bando. Pero conviene no arrodillarse ante el mercado: el índice FPI de ESPN, que trabaja con proyecciones y no con el dinero que entra, sigue dando ganador a Green Bay por 1,8 puntos y un 56,8 % de probabilidades. Cuando el modelo y las casas se contradicen, el partido suele estar más igualado de lo que sugiere cualquiera de los dos. Green Bay llega a Mineápolis infravalorado, y eso, en septiembre, no es mala compañía.

El riesgo es evidente y no hay por qué disimularlo. Minnesota fue el equipo que más presiones extra envió de toda la liga la pasada temporada y recibe a un rival con dos titulares tocados en la línea ofensiva. Si Flores encuentra la costura y Love pasa la tarde huyendo, el partido se puede ir pronto. Son noventa minutos en los que el ataque de Green Bay tendrá que ser más listo que fuerte.

Pero hay razones de peso para pensar que no va a ser así. Murray debuta en un sistema que acaba de aprender, y los estrenos de un quarterback recién llegado rara vez salen limpios; enfrente tendrá a Jonathan Gannon, que ha pasado tres temporadas viéndole entrenar cada día y sabe exactamente qué hace cuando la jugada se rompe. Green Bay ha ganado siete veces a Minnesota desde 2019, más que ningún otro equipo de la NFL, y recupera a Tucker Kraft, que es justamente la herramienta que mejor castiga a una defensa que envía de más. Este equipo lleva años demostrando que en Mineápolis compite, gane o pierda: quince de los últimos veintitrés partidos allí se han decidido por menos de diez puntos.

Y hay algo que no aparece en ninguna estadística. Un equipo que sale al campo sin sus dos mejores jugadores y con media línea ofensiva en el alambre tiene dos opciones: encogerse o apretar los dientes. Los Packers de LaFleur han elegido lo segundo demasiadas veces como para dar por hecho lo contrario. Si el juego rápido funciona, si Kraft aparece en tercera y media y si Gannon acierta con Murray, esto se decide en el último cuarto. Y ahí, con Jordan Love más maduro que nunca, uno prefiere estar de este lado. Pronóstico: Green Bay Packers 23 – 20 Minnesota Vikings.

Hay temporadas que empiezan con una declaración de intenciones y esta puede ser una de ellas. Ganar en Mineápolis, en estas condiciones, no sería solo un 1-0 en el casillero: sería la respuesta a todo lo que se ha dicho estas semanas sobre lo lejos que queda esta plantilla de sus objetivos. A las 22:25, por fin, se deja de hablar.

Nuestra apuesta para la Porra Packers

Jornada divisional, o sea multiplicador ×1,5 y hasta 87 puntos en juego. Estas son mis seis predicciones, con el razonamiento detrás de cada una. Ni son infalibles ni pretenden serlo: son las que se desprenden del análisis de esta previa.

NUESTRAS APUESTAS · SEMANA 1
Marcador Green Bay Packers 23 – 20 Minnesota Vikings
TD anotado Tucker Kraft
TDs de pase Jordan Love · 2
Balón recuperado Brandon Cisse
Sacks Lukas Van Ness · 1

Tucker Kraft85Tight EndTucker KraftAltura6' 5" (196 cm)Peso259 lbs (117 kg)Edad25UniversidadSouth Dakota StateVer ficha completa
Jordan Love10QuarterbackJordan LoveAltura6' 4" (193 cm)Peso219 lbs (99 kg)Edad27UniversidadUtah StateVer ficha completa
Brandon Cisse2CornerbackBrandon CisseAltura6' 0" (183 cm)Peso189 lbs (86 kg)Edad21UniversidadSouth CarolinaVer ficha completa
Lukas Van Ness90Defensive EndLukas Van NessAltura6' 5" (196 cm)Peso272 lbs (123 kg)Edad25UniversidadIowaVer ficha completa
El marcador es el mismo que cierra el pronóstico, y no por comodidad: un partido bajo techo, con dos ataques en construcción y un historial que dice que aquí casi nunca se dispara el marcador, pide una cifra contenida. Los 23-20 quedan por debajo del total que manejan las casas, que está en 45,5.

Tucker Kraft es la apuesta con más lógica de todas. Sin Josh Jacobs, la zona roja de Green Bay pierde su vía más directa, y ahí es donde un tight end recién recuperado y con la confianza de su quarterback se convierte en el objetivo natural. El mercado, por cierto, no lo ve igual: en las casas el favorito para anotar es MarShawn Lloyd. Si prefieres ir con la corriente, esa es la alternativa.

Dos touchdowns de pase de Jordan