
Por Joan C.
¿Tenemos algo claro tras dos jornadas?
Dos jornadas no son suficientes para sacar conclusiones definitivas en la NFL, pero sí para empezar a detectar tendencias. Nuestros Green Bay Packers llegan al tercer partido de la temporada con un balance de 1-1 y, sobre todo, con varias preguntas abiertas alrededor de un equipo que a priori aspira a competir en la parte alta de la NFC… ¿o no?
El principal interrogante no tiene tanto que ver con el resultado como con la identidad. ¿Qué tipo de equipo son estos Packers?
Por ahora, la respuesta parece no estar nada clara.
A pesar del juego desplegado, Green Bay ha mostrado algunos argumentos para pensar que puede ser un equipo competitivo, especialmente alrededor de una defensa que apunta a tener un papel protagonista. Al mismo tiempo, el ataque todavía necesita encontrar una mayor regularidad y las lesiones empiezan a obligar a modificar algunos planes.
El récord de 1-1, por tanto, dice poco por sí solo. Lo interesante está en lo que hay detrás.
Una defensa que puede marcar diferencias
Si hay una tendencia que merece atención en este inicio de temporada es el peso que está adquiriendo la defensa.
Green Bay cuenta con una combinación interesante de jugadores jóvenes y talento contrastado, y la llegada de Micah Parsons ha elevado todavía más las expectativas sobre esta unidad. Parsons comenzó la temporada en la lista PUP y todavía no ha debutado, por lo que resulta difícil saber cuál será el techo real de la defensa hasta que pueda incorporarse.
Mientras tanto, otros jugadores están empezando a asumir protagonismo.
Lukas Van Ness, por ejemplo, está dando pasos adelante en su tercera temporada, mientras que la línea defensiva ofrece a Jonathan Gannon diferentes posibilidades para generar presión sobre el quarterback.
La cuestión será mantener esa capacidad durante toda la temporada. Una defensa dominante puede cambiar el perfil de un equipo, pero necesita consistencia y salud para hacerlo durante 17 partidos. Y tampoco olvidemos que el ataque tiene que acompañar.
Jordan Love y una ofensiva que todavía busca su versión definitiva
Aunque sé que aún es pronto, el ataque es la unidad que más preocupación genera.
Jordan Love afronta una temporada especialmente importante dentro de la evolución del proyecto de Green Bay. A su alrededor, los Packers han reunido talento suficiente para construir una ofensiva productiva, pero todavía tienen que encontrar la combinación que les permita ser constantes semana tras semana.
No se trata únicamente de las estadísticas de Love. La cuestión es cómo funciona todo el sistema cuando el rival consigue limitar las primeras opciones.
Necesitamos encontrar más continuidad en el juego aéreo y conseguir que nuestras diferentes armas ofensivas tengan una presencia más estable. Christian Watson, Matthew Golden y el resto de receptores tendrán que asumir un papel importante en ese proceso. En este aspecto, creo que LaFleur tiene trabajo, mucho trabajo, ya que de momento el ataque está siendo, cuanto menos, irregular, y el playcall, a más de uno nos resulta un poco desconcertante (por no decir otra cosa).
Todo lo anterior, por supuesto, es papel mojado si la línea ofensiva no acompaña, y de momento no lo está haciendo. Sin lugar a dudas, la peor unidad del equipo en estas dos jornadas. Solo se puede mejorar… o no, porque perdemos a Bako-Bewele (veremos el alcance de su lesión), que, a priori, es la mejor pieza de ésta línea.
No news, good news
Mención de honor para los special teams, de los cuales hablamos bastante poco, y en lo que se refiere a esta unidad, es precisamente lo que se espera de ella. Es más, en este último partido han protagonizado varias acciones notables (Skyy Moore, te quiero) que nos han mantenido en liza. Gran trabajo por parte de los special teams de momento, sí señor.
El calendario empezará a ofrecer más respuestas
Después de dos jornadas, todavía hay demasiadas variables abiertas como para definir a nuestro equipo.
Lo que sí empieza a estar claro es dónde habrá que mirar durante las próximas semanas.
La evolución de Jordan Love será una de ellas. También el rendimiento de la defensa cuando se incorpore Parsons, la capacidad del cuerpo de receptores para generar producción constante y, probablemente por encima de todo, el rendimiento (y la salud) de la línea ofensiva.
Esto ya está en marcha, esto ya no para, y en las próximas semanas el calendario irá aumentando progresivamente la dificultad y ofrecerá una muestra mucho más representativa de las posibilidades reales del equipo, y nos aclarará muchas cosas, esperemos que para bien.