
En algún despacho de Lambeau Field alguien debería poner a todo volumen la banda sonora de Los Mercenarios, esa película de acción que con fuego y pólvora de por medio, reúne a un grupo de veteranos a salvar una situación que, por lo que sea, se ha torcido.
En el caso de nuestro equipo, cuando una temporada apenas ha comenzado y ya necesitas llamar a los viejos soldados para intentar recomponer tu línea ofensiva, quizá la película no sea exactamente una historia de héroes de acción.
En una semana de bastante ajetreo en los despachos, hemos reclutado para la línea a Laken Tomlinson y Kevin Zeitler, veteranos con una larga carrera a sus espaldas, que forman parte de esa generación de jugadores a los que ya no necesitas explicar demasiado lo que significa jugar en una línea ofensiva de la NFL. Tambén a Mekhi Becton para el practice squad, que, aunque es más joven que los anteriores, tiene experiencia de sobra en la liga.
Tomlinson, de 34 años, fue Pro Bowler. Becton de 27 años, fue elegido en el número 11 del Draft. Zeitler, de 36 años, lleva más de una década enfrentándose a defensas de todo pelaje en la NFL Los tres conocen ya la parte menos amable de la NFL: lesiones, cambios de equipo, cambios de posición, oportunidades perdidas y carreras que no han terminado siguiendo el guion previsto.
Y ahora están en Green Bay: bienvenidos a Los mercenarios de Matt LaFleur.
El problema para nosotros es que esto no estaba previsto como argumento principal de la película de esta temporada.
Green Bay comenzó el curso apostando por una línea que, sobre el papel, debía desarrollarse a partir de jugadores jóvenes y soluciones internas. Había un plan. Jordan Morgan iba a asentarse en el tackle izquierdo. Sean Rhyan debía consolidarse en el center. Anthony Belton continuaba su adaptación al interior, y entonces llegó la realidad: lesiones, bajo rendimiento, problemas de protección, un entrenador inoperante…
Y ahora, con la temporada en marcha, Green Bay empieza a llamar a la puerta de jugadores que hace unas semanas ni siquiera formaban parte de sus planes. Eso no es necesariamente una tragedia, pero tampoco es una buena señal.
Porque una línea ofensiva necesita muchas cosas. Talento, evidentemente. Técnica. Potencia. Comunicación. Y, por encima de todas ellas, necesita saber quién juega dónde, y los Packers parecen llevar demasiado tiempo intentando responder a esa pregunta.
Jordan Morgan llegó a la NFL como tackle. Ha tenido experiencia en el interior y ahora Green Bay quiere que sea definitivamente el encargado de proteger el lado ciego de Jordan Love.
Sean Rhyan llegó como tackle, pasó buena parte de su desarrollo como guard y terminó jugando de center cuando la lesión de Elgton Jenkins obligó a cambiar los planes.
75GuardSean RhyanAltura6' 5" (196 cm)Peso321 lbs (146 kg)Edad26UniversidadUCLAVer ficha completa→
Anthony Belton también está aprendiendo a vivir en una posición diferente a aquella en la que se formó.
Y ahora también aparece Mekhi Becton, otro antiguo tackle convertido en guard, dispuesto a añadir todavía más versatilidad a una unidad que quizá empiece a tener demasiada. ¿Soy el único al que le parece que esta versatilidad es más una solución de urgencia que una virtud?
¿No será que, si todos pueden jugar en todas partes, quizá sea porque nadie ha conseguido convertirse en la solución definitiva en ninguna?
Podemos presentar estos cambios como flexibilidad, y lo es. Hay ocasiones en las que poder mover a un jugador de una posición a otra tiene un valor enorme, pero en nuestro caso también revelan otra cosa: la línea ofensiva sigue buscando su identidad mientras la temporada ya está corriendo, y eso es peligroso, especialmente para nuestro quarterback, al que le están dando golpes hasta en el DNI, o como se llame en USA.
El quarterback no puede esperar a que la línea descubra quién quiere ser, el juego de carrera tampoco puede esperar. Esta liga no espera a nadie.
Por eso los fichajes de estos tres nuevos linieros resultan tan reveladores, ya que no llegan como las piezas que van a transformar el futuro de los Packers. Llegan como soldados que ya han estado en suficientes vestuarios, han jugado suficientes partidos y han visto suficientes pass rushes como para saber dónde ponerse cuando empieza el incendio.
Y quizá eso sea precisamente lo que Green Bay necesita, pero que lo necesite dice bastante de cómo ha empezado la temporada nuestra línea ofensiva.
Tomlinson estaba en la practice squad de Dallas. Becton llega también desde una situación en la que necesitaba recuperar su lugar en la NFL. Zeitler llega “demasiado veterano”, pero con el currículum de jugador fiable de línea ofensiva. No estamos hablando de tres estrellas arrancadas del mercado para ser las últimas piezas del puzzle de un aspirante al Super Bowl, estamos hablando de tres jugadores que pueden ayudar a que el puzzle no termine desmontándose. Es una diferencia importante.
Y aquí la comparación con Los Mercenarios toma forma.
En Hollywood, cuando Stallone llama a Statham, Lundgren y compañía, sabes que algo va mal. Nadie reúne a un grupo de veteranos porque el plan A esté funcionando perfectamente, los reúne porque el plan A se ha ido al garete.
Green Bay todavía no está en ese punto, pero empieza a tener una preocupante colección de piezas del plan B. Y del plan C. Y de jugadores capaces de jugar en la posición que haga falta.
Parece que los Packers están tomando decisiones: no están simplemente incorporando profundidad, están intentando comprar tiempo para que Morgan se establezca, para que Belton aprenda, para que Rhyan se consolide, para que los lesionados regresen. Tiempo para que Jordan Love pueda jugar sin tener que mirar constantemente por encima del hombro… y el problema es que la NFL no vende tiempo. Los cambios de posición tienen sentido individualmente. Un tackle que puede jugar de guard es útil. Un guard capaz de actuar como center es útil. Un veterano que conoce el sistema es útil. Lo que todos vemos es que cuando juntas todas esas decisiones, todo esto deja de parecer un plan perfectamente diseñado y empieza a parecer que todas estas decisiones son una colección de soluciones de emergencia.
Eso es lo que debería preocupar a Green Bay, no que entre Tomlinson y Zeitler sumen la edad de mi abuelo, ni que Becton vaya de una practice squad a otra, ni siquiera que algunos de sus jóvenes estén cambiando de posición. Lo preocupante es que la línea ofensiva parece estar aprendiendo sobre la marcha qué línea ofensiva quiere ser.
Los Packers apostaron por desarrollar talento y no está saliendo bien, y ahora están recurriendo a los supervivientes. Y los supervivientes tienen una ventaja evidente: saben cómo sobrevivir, pero normalmente recurres a ellos cuando algo ya ha salido mal.
Así que sí: que suene la música de Los Mercenarios, que aparezcan Tomlinson, Becton, Zeitler y todos los demás veteranos y jugadores reconvertidos. Que entren todos en escena y hagan su trabajo. Que saquen dinamita, armas de fuego y cuchillos, y detengan como sea a los defensas del equipo rival, porque los Packers en general y Jordan Love en particular van a necesitar que lo hagan, si quieren llegar con vida a los créditos.
Para finalizar: a estas alturas, la pregunta ya no debería ser si los Packers tienen suficientes piezas para montar una línea ofensiva. La pregunta debería ser por qué, con la temporada ya en marcha, siguen buscando dónde encajarlas.
Y esa ya es una película bastante menos divertida.




