Vivimos tiempos difíciles en Green Bay. Después de un arranque de temporada espectacular, el equipo ha entrado en un bache de juego y resultados en el último mes. La apabullante victoria contra los Steelers de Aaron Rodgers fue el único bálsamo de esta racha en la que al equipo le cuesta imponerse a rivales, en teoría, más débiles. Las derrotas contra Carolina y contra Philly no hicieron sino ahondar un poco más en la herida. Esta visita a New York se presenta como una oportunidad de oro para volver a la senda del triunfo y del buen juego. Además, en las gradas se encontraba nuestro enviado especial, David Rodríguez. No podían fallarle. No podían fallarnos.
El equipo que se van a encontrar los Packers está lejos de ser una franquicia simplemente funcional. En la banda, el director deportivo ha decidido prescindir de los servicios de Brian Daboll tras un nefasto arranque de temporada. Su lugar será ocupado por Mike Kafka, antiguo QB de poco recorrido en la NFL reconvertido a entrenador que ocupaba el cargo de Coordinador de Ataque. Al mando de las operaciones sobre el terreno de juego, Jameis Winston, el Maestro Reverendo, todo un espectáculo fuera de las canchas por su histriónica personalidad y con una larga trayectoria en los emparrillados. Se pierden el encuentro entre muchos otros jugadores, las apuestas de futuro de la franquicia. el quarterback Jaxson Dart y el corredor Cam Skattebo. Con semejante panorama, debería ser «sencillo» para los de verde y oro conseguir una holgada victoria (spoiler: no fue así).
Buscando repetir la fórmula de inicio de los Panthers, Kafka ordena recibir el balón en la primera posesión del partido. Giants buscaba marcar el ritmo desde el inicio a costa de poder encajar dos posesiones anotadoras consecutivas. Sorprendentemente, el experimento les salió bien. La ausencia de Dart, el concurso de Winston y el cambio en el playbook de Kafka, dotaron a los Giants de un cierto halo de imprevisibilidad al inicio. El ataque combinaba las potentes carreras de Tyrone Tracy Jr. con un par de precisos pases medios de Winston para situarse en la yarda 5 de Green Bay sin apenas esfuerzo. Por primera vez en lo que llevamos de temporada, la defensa no estaba metida en el partido. Casi sin tiempo para organizarse, Devin Singletary realizaba un recorte por detrás de su línea ofensiva que movía hacia el lado contrario a nuestros linebackers, dejando vía libre al pequeño corredor. Primer touchdown del partido y primer touchdown encajado por los Packers en un primer cuarto en lo que llevamos de temporada.
Una penalización cometida por Dexter Lawrence parecía facilitar las cosas al ataque, pero nada más lejos de la realidad. Un fantasma de la temporada pasada que parecía ya superado estaba a punto de regresar con la misma fuerza con la que soplaba el viento en el estadio. La línea ofensiva volvía a fallar en la contención de la presión, pero Jacobs salvaba el día con un par de carreras explosivas. Sin tiempo para pensar, Love tenía que navegar por pockets descompuestos para tratar de conectar con sus receptores, pero estos dejaban caer pases aparentemente sencillos. Ni Doubs, ni Luke Musgrave, quien sufrió un fumble que afortunadamente el mismo golpeó hacía la banda, tenían ni la concentración ni las manos necesarias para atrapar con firmeza el balón, condenando la posesión. Volvían los drops al vocabulario del equipo y se marchaban los posibles puntos que habría logrado el equipo debido a ellos.
La defensa se entona en la siguiente posesión rival ayudados por un viejo conocido. Jon Runyan cometía un holding en primera oportunidad volviendo estériles los esfuerzos de su equipo para lograr el primer down. A punto estuvo Valentine de interceptar un pase a la desesperada de Winston, pero estaba más preocupado de lamentarse que de controlar la ubicación del balón. Sea como fuere, los Giants ejecutaban un peligroso despeje desde el borde de su end zone y se despedían del control de la posesión para lo que restaba de cuarto.
A LaFleur no le gustaba la dinámica en la que estaba entrando el partido y decide cambiar el libro de jugadas. Para evitar un tiroteo decide prescindir del juego de pase y controlar el partido mediante el juego de carrera. De esta manera, carrera a carrera el partido iba bajando el ritmo a la vez que el reloj se consumía lentamente. A las acometidas de Jacobs se le sumaban las sweeps de Melton o los scrambles de Love. Con poco menos de tres minutos y medio para la finalización del primer cuarto, Love escapa, una vez más, de un pocket inconsistente y se lanza hacía adelante con todo. Intenta amagar el pase, pero Flannigan-Fowles no cae en el engaño y ambos jugadores chocan con dureza. Love se resiente de su hombro izquierdo y tiene que abandonar el campo renqueante dando entrada a nuestro talismán y QB suplente Buenik Willis. Con el cambio de QB ya no habría dudas del planteamiento ofensivo del equipo. Daba igual si se trataba de un 1º y 10 o de un 3º y 8, el equipo iba a correr. LaFleur refuerza la línea ofensiva con colocando a Darian Kinnard como falso tight end y la idea funciona. Entre Brooks y el propio Willis consiguen dar la vuelta a un complicado 2º y 16 con lo que se llega al final del primer cuarto. Los Packers se quedaban sin anotar, una vez más, pero dispondrían de la posesión del ovoide en plena zona de peligro rival para comenzar el segundo.
Los equipos habían cambiado de campo, pero el ataque de los Packers seguía con el mismo planteamiento. Formación pesada con Kinnard de TE y carreras de Jacobs para lograr el touchdown. Sus intentos chocan con la masa de carne humana de los Giants y el ataque se queda a 1 yarda de lograr el objetivo deseado. En tercer down, Buenik destapa el tarro de las esencias y conecta su segundo, y último, pase del partido con un Christian Watson muy bien defendido dentro de la end zone. 6 puntos en el marcador que bien habrían podido ser 7 si Havrisik no lanza un extra point horrible que sale muy alejado por el lado derecho de la portería. Lucas, tenemos un problema.
La defensa sale a hacer su trabajo y provoca su segundo tercero y fuera en el ataque local. La alegría no sería completa porque los equipos de retorno comenten una falta que anula las 13 yardas recuperadas por nuestro retornador de despejes titular, nuestro Niño Burbuja, Romeo Doubs. Con el juego de carrera establecido, llegaba el momento de cargar por aire para desarbolar la defensa rival. Love volvía al terreno de juego y lanza espiral tras espiral con diferente éxito. A cada drop de un receptor le seguía un pase completado aún mejor. Golden, Watson y Doubs era los mayores beneficiarios de un QB que repartía amor entre todos sus receptores. Justo cuando la defensa se preparaba para defenderse de otro posible touchdown de pase, Wilson ataca al guard derecho para atravesar la línea defensiva como un cuchillo para logrando un bonito touchdown tras una carrera de 11 yardas. Havrisik convierte, esta vez sí, el extra point y los Packers se adelantan en el marcador recuperando la iniciativa del partido.
Los Giants necesitaban dar la respuesta si no querían despedirse de cualquier posibilidad de mantenerse en el partido. Con más corazón que talento, van logrando sumar yardas pero no las suficientes como para evitar los terceros downs. En el primero, de 12 yardas, la defensa cierra todas las opciones de pase de un Winston que se ve obligado a realizar un checkdown con su receptor de seguridad designado. Cooper interpreta bien la jugada pero falla en el placaje. Tracy se recompone y no solo logra el primer down con facilidad sino que completa una jugada de 20 yardas de la nada. En el segundo, de 1 yarda, los Giants ponen en práctica su versión del push tush ante una defensa incapaz de frenarles. No solo son capaces de lograr el primer down, sino que extienden su empuje hasta las 10 yardas. La posesión queda vista para sentencia cuando, en la yarda 15 de Green Bay, Winston lanza un pase directo a la end zone rival, los árbitros interpretan que McDuffie ha obstaculizado lo suficiente a Theo Johnson como para que éste pudiese capturar el pase, otorgando cuatro oportunidades de anotación a los Giants desde la yarda 1. En el primer intento, Cooper identifica muy bien la carrera de Singletary, pero en el segundo intento, y ante idéntica jugada, no es capaz de placar al pequeño corredor fuera de la zona de anotación. El Touchdown de Giants da paso al extra point convertido por Younghoe Koo. Sin embargo, unos Giants empeñados en sabotearse a sí mismos cometen una falta de 15 yardas lo que obliga a repetir el lanzamiento. El potente viento desvía el intento del jugador demostrando que no era este un partido para field goals.
Todavía quedaba más de un minuto de reloj, y los Packers iban a buscar encadenar dos posesiones anotadoras sin respuesta, gracias al resultado del sorteo inicial. La distancia era lejana, y el equipo se iba a encomendar al juego de pase para lograr, al menos, una posibilidad de tiro a palos, por remota que fuese. Un buen pase de 10 yardas daba paso a otro drop más dejando al equipo en un complicado 2º y 10 con menos de 40 segundos de reloj en la yarda 38 propia. Es en este momento cuando se produce la jugada Benny Hill del partido. En una primera instancia, Ryan realiza un mal snap, y Love pierde el balón. ¡Primer fumble! Consigue recuperarlo, se rehace y lanza un pase lateral para Musgrave. La defensa se echa encima con celeridad y Flanagan-Fowles mete la mano provocando el ¡segundo fumble! el propio Fowles sería el encargado de recuperar el balón y la posesión para los Giants. La cosa no acaba aquí, puesto que desde la caseta se decide revisar la jugada. Tras un periodo de incertidumbre aritmética se revierte la jugada declarando que Musgrave no había consolidado la posesión del balón antes del segundo fumble, por lo que la jugada se trataría en realidad de un pase incompleto. Salvado este set point, el ataque trata de reponerse, pero un otro mal snap de Ryan obligaba a Love a tratar de escapar, pero Burns lo zancadillea sin compasión provocando el sack y el consecuente despeje de Whelan.
Sin tiempo para más, finaliza una primera parte más igualada de lo esperado.
El equipo vuelve del descanso con energías renovadas. El ataque debe sobreponerse a la última posesión y se encuentra en la obligación de anotar para conservar el control del partido. Al contrario que en la primera parte, LaFleur va a buscar esta anotación con celeridad y olvidándose casi por completo del juego de carrera. La línea ofensiva consigue mantener relativamente a raya a los rushers rivales para que Love pueda encontrar soluciones campo abajo. Wicks primero y Watson después logran 25 yardas de recepción entre ambos, como preludio de la jugada que estaba por venir. En 2º y 7 y en territorio enemigo, Golden corre velozmente una ruta Go en el lado izquierdo, Love que disfruta con estas cosas, lanza una bomba teledirigida hacia nuestra primera ronda del draft. El balón describe una bonita parábola y parece que va a ser atrapado por Golden, pero Belton, no nuestro Belton sino el suyo, se entromete en tan magna jugada. Los árbitros se cobran una interferencia de pase de 35 yardas nada menos, que cristaliza en el primer touchdown de Whyle apenas un par de jugadas después. Havrisik falla su segundo extra point de la noche dando por finalizada su participación en el partido y seguramente en la plantilla.
Debido al fallo de Havrisik, a los Giants les valía con un touchdown para adelantar a los Packers en el marcador. Necesitaban anotar, pero también controlar el partido desde el ataque para llegar vivos al tramo final del partido. Replicando la estrategia de LaFleur en el primer tiempo, Kafka dispone un extenso drive con nada menos que 16 jugadas que se lleva por delante casi diez minutos de reloj. El ataque se centra en el juego de carrera donde el dúo Tracy/Singletary era el gran protagonista. Carrera a carrera iban moviendo cadenas con muchísima dificultad teniendo que superar varias cuartas oportunidades para mantener la posesión. En la primera, una potente carrera de Singletary por el centro les daba las dos yardas que necesitaban. En la segunda, el pocket colapsa, pero Winston se mueve bien bajo presión y completa uno de los pases de la noche obligando a un escorzo complicadísimo a Hodgins. A la tercera no llegó la vencida y con solo 3 yardas para disponer de otra serie en primera y gol, Micah Parsons e Isaiah McDuffie cazan a Winston sin compasión finiquitando las opciones de los locales.
La alegría duró poco porque en apenas 3 jugadas, Whelan volvía a saltar al campo para despejar el balón lo más lejos posible. En un impresionante despeje, el balón recorrió la friolera de 60 yardas para terminar en la yarda 15 de New York. Apenas quedaba tiempo para más en este tercer cuarto, y los equipos se citaban para un último cuarto con todo aún por decidir. La defensa había conseguido, una vez más, impedir que el ataque rival subiese puntos al marcador, pero había tardado demasiado tiempo en conseguir recuperar la posesión del balón. Posesión que no había sido aprovechada por el ataque.
Para sorpresa de todos, había partido.
Los Giants van a repetir la estrategia que tan buenos resultados les ha dado en el tercer cuarto, en cuanto a control del partido. Kafka vuelve a proponer otro larguísimo drive de 15 jugadas, aunque un poco más heterogéneo en esta ocasión. Alternando jugadas de carrera con jugadas cortas de pase extendidas por tierra, el ataque de Giants se mostraba más ágil y variado, pero a la vez más ineficiente. No en vano, el ataque tuvo que superar hasta 3 terceras oportunidades e incluso una cuarta para poder plantarse en el corazón de la end zone quesera. Una vez allí, la defensa conseguía detener in extremis una previsible carrera de Singletary por el centro, pero no tuvo el mismo éxito cuando el Maestro Reverendo se aprovecha de un push tush en la yarda 1 para anotar el segundo touchdown de Giants. Koo convierte su segundo extra point y los neoyorkinos se adelantaban en el luminoso por un escaso margen de 1 punto.
Contra todo pronóstico, los Packers tenían que remontar bien entrado el último cuarto al que le quedaban unos siete minutos y medio de vida. Demasiado tiempo para una posesión sostenida. Un primer pase lateral para Wilson y una carrera corta, daban paso al pequeño recital de bombas de Jordan Love. Primero, intenta conectar una bonita parábola con Romeo Doubs por el lado izquierdo, pero éste es incapaz de retener el balón finalizando la jugada como pase incompleto. A continuación, intenta un pase de unas 51 yardas para la ruta Go de Golden por el lado derecho, a la que el joven receptor es incapaz de llegar. Segundo pase incompleto y tercer down decisivo para las aspiraciones del equipo. Lejos de amilanarse por los dos fallos anteriores, Love va a buscar otra jugada de pase, demostrando que no se arruga ante la adversidad. La línea es capaz de retener la presión mientras los receptores corren sus rutas. Love hace señas a los jugadores, la presión rompe la protección y en el último momento, Jordan suelta el brazo. El balón vuela por el lado hacia el lado izquierdo del campo abriéndose paso a través del fuerte viento. En esa zona del campo se encontraba nada más y nada menos que Savion Williams. Un receptor que no destaca precisamente por su fiabilidad a la hora de atrapar balones. Williams se bate el cobre con Flott y ¡atrapa el balón! Increíble atrapada de 33 yardas de un receptor del que nadie esperaba que fuese capaz de realizar semejante jugada. Willilams tiene un problema con los drops, cierto, como también lo es que durante su etapa en la universidad su porcentaje de recepciones en balón peleados es de un señor 73,5%, nivel elite en College.
La tradicional penalización en el peor momento del equipo no lastró finalmente al equipo. Con 20 yardas por delante en la 30 de NY, Love se escapa de otro pocket inestable para conectar con un Romeo Doubs que saca petróleo por tierra después de la recepción del balón. Si la jugada de Williams había sido buena, la que iba a protagonizar Christian Watson no le anda mucho a la zaga. Con 17 yardas por delante, Watson se adentra veloz en la end zone rival, consigue romper el marcaje individual de Holland, se gira, y baja al suelo una preciosa espiral que Jordan Love le había enviado un segundo antes. Tremendo touchdown y tremenda posesión, que en cuestión de tres minutos había recorrido 65 yardas gracias a 6 jugadas de pase. En una decisión lógica, LaFleur decide jugarse la conversión de 2 puntos para minimizar daños en el caso de que New York anotase. Wilson logra la conversión, y sus 2 puntos dejan el marcador en un favorable 27 a 20.
Los Giants estaban heridos de gravedad, pero no muertos todavía. 4 minutos de posesión y 3 tiempos muertos dan para mucho en la NFL. Kafka ordenaba castigar la zona más débil de nuestra defensa y Winston cargaba contra los receptores defendidos por Keisean Nixon hasta sobrepasar el logo. Entonces tomaba el relevo Tyrone Tracy para castigar a nuestra defensa con un par de carreras explosivas. Sin respuesta por parde de la defensa, los Giants se acaban de plantar en la yarda 18 de Green Bay restando un minuto y cuarto para la finalización del encuentro. Afortunadamente, estos son los Giants de Winston, no los Rams de Stafford, y en la jugada decisiva del encuentro llegaría el golpe de gracia para los locales. En lugar de buscar las 6 yardas que les permitirían otra serie de jugadas, el quarterback busca dar la respuesta por la vía rápida con un pase directo a la zona de anotación. El pase no es bueno y Evan Williams lo atrapa sin dificultad ante la desesperada mirada de Hyatt ¡Posesión perdida!
New York no había empleado ninguno de sus tiempos muertos, obligando a los Packers a buscar un primer down. Wilson se queda corto en sendas carreras, y en el peor momento posible, Love intenta una jugada fuera del pocket por su lado derecho que es adivinada muy bien por la defensa. Habían pasado 14 segundos de juego y se tenía que devolver el balón. Afortunadamente contamos en nuestras filas con un irlandés que despeja que da gusto. Whelan se luce con despeje de 61 yardas y él solito se come 11 segundos más de juego. En la última jugada del partido, Parsons caza a Winston sin compasión forzando además un fumble que sería recuperado por Rashan Gary. Ahora sí, los Packers podían cobrarse una complicada pieza.
Victoria muy sufrida ante un rival inferior que sirve para paliar, en parte, la mala racha de resultados de este mes de Noviembre. A nivel de juego, aunque se ha visto algo de mejoría, los Packers siguen buscando su identidad de cara al tramo decisivo de la temporada. Los continuos drops de los receptores reviven viejos fantasmas del pasado. De los 11 pases incompletos anotados a Jordan Love, al menos 7 son balones caídos por sus receptores, destacando, para mal, Luke Musgrave, que está bastante lejos de dar ese pase al frente que se le requiere tras la baja Tucker Kraft. La defensa se ha mantenido firme durante todo el encuentro, logrando una interceptación en el momento clave del encuentro, pero este registro se siente más un demérito del rival que un mérito de una secundaria que se ve superada cuando la presión al QB rival falla. En la segunda parte el ataque ha tenido poco tiempo el balón en sus manos, porque los Giants han sido capaces de dominar el ritmo del partido con dos posesiones larguísimas ante las que nada hemos podido hacer. Por último, no queremos terminar esta crónica sin mencionar el culebrón de las últimas semanas con el kicker. Con la actuación de hoy, parece que Havrisik tiene muy complicado ganarle el puesto a un Faralo que se ha sabido que ha jugado lesionado las últimas semanas. La suerte tiene estas cosas, pero por mucho viento que hiciese no se pueden fallar dos extra points de la manera en la que lo ha hecho el bueno de Lucas.
En el siguiente tramo de la temporada nos metemos de lleno en la lucha contra rivales de división, siendo los Minnesota Vikings los primeros en la lista. Habrá que ver cómo evoluciona el hombre de Jordan Love, y estaremos atentos a la evolución de Josh Jacobs, aunque viendo el rendimiento ofrecido por Emanuel Wilson, podemos estar tranquilos en ataque. En defensa, Quay Walker también ha salido lesionado del envite. Esta baja nos preocupa un poquito más debido a la escasa profundidad de nuestro grupo de linebackers. Es el momento para que bien McDuffie, bien Hopper demuestren de lo que son capaces en el centro de la defensa.
Los Vikings llegan con su propio culebrón en el puesto más importante de un equipo de football. No parece que haya sido una buena decisión fiar el presente de una franquicia con jugadores del calibre de Justin Jefferson a un QB novato que se está mostrando como una máquina de lanzar pases interceptables. Veremos si la defensa es capaz de aprovecharlo.
GPG!
Germán de la Puente