Crónica: W17 – Packers vs Ravens

Último partido de la temporada en Lambeau Field. El equipo se presenta con bajas más que notables al envite, aunque con la tranquilidad de da saberse a clasificados para los play-offs. Aaron Jones, Vikings, primero y otro Aaron, Rodgers, Steelers, después sellaron las aspiraciones de unos Detroits Lions que tendrán que ver la postemporada por televisión para alegría de mAmón-Ra. Sin embargo, aunque la clasificación estaba asegurada, los Packers aún tenían opciones para alzarse con el título de división. Algo que no sucede desde los Packers de Rodgers en 2021. Todo pasaba por ganar en casa y esperar a que los mineros cazasen a los ositos en Santa Clara. Las opciones eran remotas, pero ahí estaban. Los jugadores en busca de un contrato o los novatos en busca de un hueco en el equipo tendrían que «dar el do de pecho» en esta ocasión.

En frente, unos Baltimore Ravens que han vivido una temporada decepcionante a nivel de juego y resultados pero que en el tramo más decisivo de la temporada estaban disfrutando de una racha con tropezones pero ascendente que les mantenía vivos, aún, en sus aspiraciones de meterse en el football de Enero. Desde que la AFL y la NFL completaron la fusión de ambas ligas en 1970 solo cuatro equipos ha logrado meterse en los play-offs después de comenzar el año con un récord de 1-5, los Bengals de 1970, los Chiefs de 2015, los Colts de 2018 y Washington en 2020. Los Ravens no solo iban a luchar por la clasificación sino que iban a pelear, además, con la historia. Para ello no podrían contar con la ayuda de su jugador franquicia, caLamar Jackson, por lo que todas sus aspiraciones de la temporada pasaban por las piernas de un hombre. Derrick Henry.

Los Ravens iban a dejar claras sus intenciones desde el sorteo inicial cuando, lejos de conservadurismos, eligen la primera posesión del partido. Pretenden marcar el ritmo del encuentro desde el inicio a pesar de que los Packers pudiesen encadenar dos posesiones consecutivas sin posibilidad de respuesta al descanso. Sin Jackson, el plan de juego debía girar pivotar sobre el juego terrestre, pero la secundaria de Green Bay se antoja un bocado demasiado goloso como para no meterle mano primero. Tyler Huntley conectaba con facilidad un pase lateral de 9 yardas como aperitivo de lo que estaba por venir. Balones a Wilt exclamó John Harbaugh desde la banda, solo que en lugar de Chamberlain el jugador sobre el que recaería el peso del ataque se apellidaba Henry. Carrera a carrera, la línea ofensiva de Baltimore conseguía abrir las puertas necesarias para que su número 22 consiguiese carreras de impacto. Una penalización en el primer tercer down del partido para Baltimore parecía dar esperanzas a nuestra defensa, pero Mark Andrews por aire conseguía alargar lo suficiente un pase que estiraba la posesión un poquito más. Finalmente, con los Ravens realizando su primera incursión en la red zone local, un scramble de Huntley y tres carreras consecutivas de Henry daban a Baltimore el primer touchdown del partido. La defensa no había sido capaz de frenar ninguna de las acometidas por tierra ni de Henry, ni de Mitchell ni de Huntley y los Ravens lograban lo que solo antes habían logrado los Giants esta temporada. Anotar un touchdown en su primera posesión ante la mejor defensa del campeonato en los primeros cuartos. Además, se habían consumido más de 8 minutos de reloj. El plan de Baltimore parecía funcionar.

Sin Love a los mandos, era el turno de Malik Willis de dar la respuesta. Respuesta que iba a llegar de la manera más sorprendente posible. Romeo correo por la banda izquierda pegadito a la línea de cal cuando Willis suelta el brazo en su dirección. Mecánica perfecta, fuerza perfecta, dirección perfecta, solo faltaba que Doubs finalizase el trabajo con una recepción… ¡Perfecta! 40 yardas de pase en una jugada de auténticos estilistas. Con la emoción por las nubes llegarían las tradicionales faltas de concentración en forma de penalizaciones innecesarias. Dos consecutivas, además, que transformaban un sencillo 1º y 10 en un complicado 1º y 20. Malik estaba en modo francotirador y con el brazo calentito, LaFleur lo sabe y ordena una jugada flood con múltiples receptores corriendo en múltiples niveles con la esperanza de que uno de ellos consiga desmarcarse lo suficiente. Ese jugador no es otro que Christian Watson. Malik realiza una lectura correcta de la situación y lanza un balón alto hacía su posición. Watson consigue atrapar el balón con un bonito escorzo y, sin perder el equilibrio en ningún momento, pone pies en polvorosa hasta que traspasa por la mitad a Malaki Starks, a Alohi Gilman y a la línea de gol. Todo en uno para un touchdown de altos vuelos. En apenas un minuto, Willis había mandado un mensaje alto y claro tanto a los Ravens como al resto de equipos de la liga interesados en un QB de doble amenaza para el año que viene.

Los Ravens no podían meterse en un tiroteo si querían salir vivos del envite, así que no les queda más remedio que tratar de protagonizar una nueva posesión larga. Para ello recurren a un juego algo más variado que en la posesión anterior donde 10 de sus 13 jugadas habían sido carreras. Con el ataque por tierra bien establecido, Harbaugh iba a atacar la zona underneath apoyándose tanto en sus tight ends como en sus receptores. Los linebackers y cornerbacks de Green Bay no son capaces de anticiparse a las jugadas y permiten numerosas yardas tras la recepción que posibilitan al ataque de Baltimore mover cadenas con facilidad. Las carreras de Henry y los oportunos scrambles de Huntley hacen el resto y el primer cuarto acaba con los Ravens en posesión del ovoide en la yarda 18 de Green Bay.

Una de las pocas alegrías de la noche - packers.com
Una de las pocas alegrías de la noche - packers.com

El cambio de campo no trae consigo ningún cambio de mentalidad en los equipos. Con el campo más estrecho y un QB suplente, los Ravens van a tratar de evitar una pérdida de balón innecesaria entregando de nuevo el balón en exclusiva a Derrick Henry. La compenetración entre el corredor y su línea ofensiva es total y Henry logra su segundo touchdown de la noche atravesando con facilidad la línea defensiva. Cuatro carreras consecutivas y productivas del corredor daban la razón al entrenador. Lamentablemente, en la jugada en la que Henry anotaba su touchdown, Jordon Riley se lesionaba su tendón de Aquiles teniendo que salir del campo en carrito.

Los Packers tenían que mantener el ritmo anotador de un Baltimore que estaba, además, monopolizando el tiempo de posesión. Willis volvía a conectar un buen pase, esta vez con Josh Whyle, permitiendo al equipo afrontar un asequible segundo down corto. Josh Jacobs salta al campo para realizar la primera carrera de la noche, pero se queda corto en su intento de alcanzar el segundo pilote naranja. En un tercer down corto, los Packers van a intentar un Cheese Tush, pero la sincronización entre Rhyan y Willis no es la adecuada. El snap no es bueno y un dubitativo Willis no es capaz de atravesar la masa de carne humana que se la ha plantado delante. El equipo afronta entonces un cuarto down muy corto, aunque en su yarda 34. A pesar de que la línea amarilla se encuentra a pulgadas de distancia lo aconsejable, a tenor de lo visto en las jugadas anteriores, era despejar o intentar otra cosa. LaFleur, en una decisión valiente e insensata decide jugársela. Rhyan vuelve a realizar un mal snap por encima de los hombros de Willis es salvado y entregado por éste a un Josh Jacobs que intentaría, sin éxito lograr el primer down. Dos malos snaps, varias décimas de segundo de retraso, y la defensa tenía que volver a saltar al campo. La NFL en Diciembre no perdona a nadie. Para más inri, el ataque solo había sido capaz de dar tres minutos de descanso a la defensa. El partido comenzaba a complicarse.

Los Ravens buscarían aprovechar el regalo usando un enfoque conservador. Correr en primer down, pasar en el segundo y decidir en el tercero en función de la ganancia obtenida en los intentos anteriores. Keaton Mitchell daba descanso a Henry en las operaciones por tierra, pero con idéntico resultado. Se las prometían muy felices en Baltimore cuando salvaban un tercer down que les permitía iniciar una nueva secuencia de jugadas en la yarda 6 de Green Bay. Sin embargo, la defensa, aunque agotada, aún tenía fuerzas de pelear. Una primera carrera de Henry era frenada en seco por Wooden. Después, Quay Walker realizaría el sack de la noche cazando a un Huntley que intentaba escabullirse por el medio. Finalmente, Hobbs denegaba la recepción a Flowers en plena zona de anotación. Contra todo pronóstico los Ravens se tenían que conformar con los 3 puntos. Hobbs se lesionaba en el transcurso de la jugada y ya no volvería más al campo. Su baja se sumaba la de Zayne Anderson en el saque inicial y a la Jordon Riley en el segundo touchdown de Henry dejando a la defensa de los Packers todavía más en cuadro.

Con 10 puntos abajo en el marcador, era imperativo que el ataque respondiese con una posesión anotadora para conservar sus opciones de mantenerse en el partido y en la lucha por el título divisional. Si en el primer cuarto bastaron dos jugadas para anotar, en esta ocasión bastarían también dos jugadas, pero para disipar toda esperanza de remontada. Un buen pase fuera de plataforma de un Buenik gustándose daba paso a la jugada tonta de la noche. En segunda y 3 en la 34 de Green Bay, Willis realizaba ajustes en la línea de scrimmage. En ese momento, mientras cantaba un cambio de jugada, Rhyan decide liberar el balón pillando desprevenido a un sorprendido Willis. El balón le golpea en la cara y sale despedido hacía un lateral. Wilson se lanza para tratar de recuperarlo pero Green está más rápido y recupera la posesión para su equipo. Segunda posesión de ataque y segunda pérdida de balón consecutivas en apenas dos minutos y cuarenta segundos.

Los Ravens no habían aprovechado del todo el primer regalo del ataque quesero pero no estaban dispuestos a desperdiciar esta segunda oportunidad. Una serie de carreras de Henry trasladaba al ataque de Baltimore hasta la yarda 17 de Green Bay para iniciar la secuencia definitiva de jugadas. No obstante, la defensa tenía energía para seguir haciendo su trabajo. El trabajo que han realizado durante buena parte de la temporada y que no es otro que mantener abiertas las opciones del equipo. Sería Van Ness quien frenaba el primer intento, en una gran noche para el jugador realizando una buena labor en la sombra. El testigo lo recogía Enagbare que placaba sin compasión un intento de pase lateral. La tarea la completaba Nixon defendiendo un pase profundo que buscaba exponer las vergüenzas de la secundaria. Al final, los Ravens solo podían sumar 3 puntos, 6 en total de dos pérdidas de balón consecutivas. Poco botín, aunque suficiente para seguir consolidando su dominio en el partido.

Dicen que a la tercera va la vencida y después de dos posesiones nefastas consecutivas, Malik Willis estaba dispuesto a ofrecer al público asistente una buena dosis de su Buenik Experience. La serie ofensiva iba a comenzar con una serie de pases medios y rápidos para sus receptores. Malik seguía imprimiendo un ritmo eléctrico al ataque continuando con la imagen ofrecida en el primer cuarto. Las cadenas se movían sin apenas dificultad apoyándose el ataque en la gran cantidad de yardas tras recepción tanto de Brooks como de Watson. El equipo se acercaba a la frontera de la yarda 22 cuando se iba a producir la jugada que mejor define las bondades de Willis. La defensa de Baltimore ofrece una cobertura compacta que impide a los receptores ganar separación, Willis interpreta que la defensa está gravitando hacia su lado izquierdo, descarta el pase, anula el acarreo de Brooks e inicia en primera persona una potente carrera por un menos concurrido lado derecho. Ni los linebackers, ni los cornerbacks pueden alcanzarle ¡Touchdown Willis! La única jugada de carrera de toda la posesión resultaba ser la que permitiría a los Packers seguir haciendo la goma en el marcador.

El marcador reflejaba un 14 a 20 a favor de los visitantes, pero con menos de un minuto y medio de reloj, el equipo pensaba que Baltimore no conseguiría romper su inercia anotadora, marchándose al descanso sin más puntos en su haber. Craso error. los Ravens necesitaban sumar al menos 3 puntos e iban a ir con todo para lograrlo. Las cosas empiezan con un signo favorable al partir desde la yarda 35 y sin consumir segundos en el reloj gracias al touchback de McManus en el saque. Mejorarían después con una jugada por tierra de 25 yardas, diseñada para Huntley abriendo la línea defensiva y anulando a un solitario Quay Walker en el segundo nivel. Y terminarían poniéndose totalmente de cara cuando Evan Williams trata de detener a Likely con un derechazo que no pasa desapercibido por los árbitros. En menos de un minuto, los Ravens habían logrado plantarse en 1º y 10 en la yarda 14 de Green Bay. King Henry daría la puntilla a la posesión con su tercer touchdown de la noche.

Si en los primeros cuartos de esta temporada, la defensa tiene un nivel élite, en los segundos su rendimiento cae hasta los 7 puntos permitidos de media. De los mejores de la liga a los 17avos. Sin embargo, en este partido la defensa se ha mostrado especialmente ineficiente a la hora de detener al rival permitiendo la friolera de 20 puntos, la peor anotación hasta la fecha de esta temporada. Todas y cada una de las posesiones de los Ravens conseguían subir puntos al marcador. El poco descanso y las posiciones de inicio comprometidas proporcionadas desde el ataque no ayudan, pero el rendimiento en general de toda la unidad estaba siendo nefasto, sin energía, sin intensidad.

¿Eres center o guard? ¿Lo qué? ¿Qué dónde trabajas? - GettyImages
¿Eres center o guard? ¿Lo qué? ¿Qué dónde trabajas? - GettyImages

La charla en los vestuarios tuvo que ser intensa provocando que el equipo saliera al campo con la intención de redimirse. No se podían tolerar más fallos en ataque y la defensa tenía que volver a ser la misma que dominaba no hace tanto tiempo. El problema era que la batalla en las trincheras estaba perdida. Una carrera de Jacobs frenada prácticamente en la línea de scrimmage y un sack encajado por Malik Willis parecían condenar la posesión de ataque a las primeras de cambio una vez más. Sin embargo, un imponente Malik seguía dispuesto a seguir ofreciendo una buena dosis de la Buenik Experience. Una primera bomba de 27 yardas fuera de plataforma y teniendo que salir en scramble por el lado derecho venía seguida de otra no menos impresionante bomba de 22 yardas que tanto Reed como Watson se encargaban de extender por tierra hasta las 30 y 31 yardas respectivamente. El ataque parecía lanzado, pero dos malas jugadas llevaban al equipo al temido tercer down desde la 20 de Baltimore. Con 9 yardas para lograr el primero, la defensa de Baltimore anticipa una jugada de pase y prepara un paquete de blitz con Roquan Smith entrando por detrás desde el exterior aprovechando los bloqueos. Willis ve a sus receptores bien cubiertos pero ha visto como Smith, en su intento por alcanzarle, ha dejado desguarnecida la zona media tras la línea defensiva. Se lanza por el hueco y consigue avanzar a trompicones, cuando parecía que los safeties se le iban a echar encima, Willis realiza una jacobina divina, o ruleta marsellesa si te va otro tipo de fútbol, que le permite superar la línea del primer down. Jugadón increíble que levanta de sus asientos a todo el estadio, pero que no es más que un mero espejismo. Tres jugadas por tierra inoperantes desde la 8 de Baltimore y McManus tenía que saltar al campo a convertir su tiro a palos. El campo se estrechaba demasiado una vez más en la red zone rival.

El ataque lo había intentado, pero era el momento para que la defensa sostuviese las esperanzas del equipo. Había que atar en corto a Henry para evitar el bochorno vivido en la primera mitad. Dicho y hecho. Harbaugh, confiado, seguía priorizando el ataque por tierra de su gran estrella, pero en esta ocasión las constantes carreras del jugador no obtuvieron el rédito deseado por su entrenador. Enagbare, Cooper, Hadden, Brooks y hasta McKinney se las apañaron para frenar al imparable corredor en esta serie de jugadas. 4 carreras, 1 yarda neta y un promedio de 0,25 yardas por intento. Ante este panorama, poco pueden hacer Huntley y los Ravens que tienen que despejar el balón desde su yarda 44. Primer y único despeje del partido.

La defensa había logrado dejar a 0 al rival, pero si el ataque no era capaz de anotar un touchdown, todo el esfuerzo habría sido en balde. Un agarrón de Aaron Banks ponía las cosas aún más difíciles obligando al ataque a partir desde la yarda 7. Daba lo mismo, un inspiradísimo Willis se iba a encargar de comandar una posesión ofensiva brillante en la que sus pases en profundo iban a castigar a la secundaria de Baltimore. Uno de 12 yardas atrapado por Golden, seguido de otro de 23 capturado por Watson, y un tercero de 8 recogido por Reed permitían al equipo traspasar el logo del centro del campo. A continuación, Willis, el solito, se encargaría en apenas dos jugadas de desarbolar todo el entramado defensivo rival. Primero, un magnífico pase de 33 yardas atrapado por Bo Melton, ese receptor convertido en defensor convertido en retornador convertido en receptor. Después, una oportuna carrera de 11 yardas por el lado derecho y ¡Touchdown! Tercero de la noche para él, segundo por tierra. caLamar Jackson vestía de verde y oro.

El 24 a 27 que figuraba en el luminoso no reflejaba el dominio del partido que, hasta ese momento, Baltimore tenía del encuentro. De las 258 yardas logradas en la primera parte a las 10 de esta segunda. Este tercer cuarto se les estaba descontrolando por lo que necesitaban volver a monopolizar la posesión del balón para impedir que el ataque explosivo de Packers les hiciese más daño. Un par de pases cortos buscando a los tight ends fijan el ataque aéreo para que Henry vuelva por sus fueros asestando dos zarpazos en el alma de la defensa quesera. Una primera carrera de 9 yardas detenida con dificultada daba paso a otra mucho más explosiva de 30 yardas ante la que ni Nixon, ni Wooden, ni Cooper en primera instancia pudieron hacer nada. Con la duda de nuevo instalada en la defensa contra la carrera el tercer cuarto llega a su fin.

Definición de espejismo - packers.com
Definición de espejismo - packers.com

Todo conato de remontada pasaba por detener este ataque de Baltimore, pero las sensaciones no eran las mejores después de las dos últimas carreras de King Henry. Volvían las dudas a la defensa. Mitchell, Henry, Huntley, Mitchell, Henry, Huntley, y así una y otra vez apoyados por el inmenso trabajo de Patrick Ricard, el fullback del equipo. El desempeño del tercer cuarto se desmoronaba cual castillo de naipes permitiendo a los Ravens vivir del juego de carrera. Sin florituras, sin riesgo, pero con mucho rédito, football old school en estado puro. Con el ataque en 3ª y 8 en la 10 de Green Bay llegaba la jugada clave del partido. Si Ravens superaba el tercer down o anotaba directamente, el partido se pondría muy cuesta arriba para Green Bay. Si por el contrario, la defensa lograba minimizar pérdidas, el equipo podría internar la remontada. En lugar de seguir insistiendo iba a llegar la primera jugada de pase de toda la posesión. Harbaugh envía hasta 5 jugadores en un concepto flood que coloca a varios receptores en situaciones de uno contra uno en varias zonas del campo simultáneamente. Huntley recibe el snap y elige la más favorable. El jugador de tercer año, Zay Flowers corre paralelo a la línea de gol dejando atrás a Valentine, atrapa el pase, se transforma en Regan MacNeil girando su cuerpo 180º para pasar la pelota por encima del pilote naranja y lograr un bonito touchdown. Esta posesión había hecho mucho daño en Green Bay, no solo por los puntos encajados, sino por la sensación de debilidad exhibida en todas las facetas.

Con poco más de diez minutos por disputar, la remontada parecía harto complicada para todo el mundo menos para un risueño Malik Willis que estaba disfrutando comandando la ofensiva. Cuando el pocket se colapsaba, cosa bastante habitual durante todo el partido, Willis usaba sus piernas para salir en scramble y alargar la jugada ya sea con un buen pase a algún compañero o bien corriendo el mismo hasta el segundo pilote naranja. En esta tesitura todo funcionaba más o menos bien cuando en un asequible 2ª y 4 en la 42 de Baltimore, Willis se resiente de su dolencia en el hombro derecho tras conectar un sencillo pase de 7 yardas con Watson. Willis no puede seguir en el partido y tiene que saltar al terreno de juego Clayton Tune. Tratar de ganar a unos Ravens en busca de salvar la temporada sin defensa y con tu quarterback suplente es complicad, pero ya hacerlo con el suplente del suplente se antojaba imposible. Después de una jugada a la mano para entrar en calor, el antiguo quarterback suplente de los Cardinals iba a tratar de conectar un sencillo pase corto con Bo Melton con tan mala fortuna que el balón se le escapa de las manos al receptor y cae plácidamente sobre las de Marlon Humphrey. Segunda jugada, primer pase, interceptación. Tune no estaba en la misma sintonía de otros suplentes ilustres como Purdy.

Baltimore solo tenía que conservar la posesión del ovoide, minimizar riesgos y consumir el reloj para llevarse el partido. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que abusando del juego de carrera una vez más? 10 jugadas, 68 yardas y 5 minutos de posesión que bien pudieron ser más de no ser por el cuarto touchdown de la noche de King Henry tras una galopada de 25 yardas por el lado izquierdo asistida por un sistema de bloqueos más que eficiente ¡Pon un fullback en tu vida! A pesar de tener que jugarse varios terceros y un cuarto intento, los Ravens no necesitaron ni siquiera la clásica penalización por falta de concentración de Brooks en un 4º y 1 ni los absurdos pañuelos rojos de LaFleur para barrer del campo a la defensa quesera. Del posible 31 a 34 al definitivo 24 a 41 en cuestión de cinco minutos, una lesión y una interceptación. 

La última posesión del encuentro resultó ser totalmente intrascendente habida cuenta de la diferencia de nivel entre ambos equipos que se traducía en la abultada distancia entre ambos en el marcador. Un sack encajado y un par de pases incompletos pusieron el punto y final a una horripilante noche para los aficionados de Green Bay. Una nueva derrota que destruye las opciones de conquistar la división y de entrar con una dinámica de juego positiva a los play-offs.

Poco que decir de lo visto durante toda la noche. El veterano corredor Derrick Henry ha firmado unos números de escándalo que, por si solos, bien le han valido a su equipo la victoria. 216 yardas en 36 carreras y 4 touchdowns, que significan la mayor producción terrestre para un jugador rival en la historia de Green Bay, superando a nombres de la talla de Adrian Peterson (210 yardas en 2012), Walter Payton (205 yardas en 1977) o Gale Sayers (205 yardas en 1968). 216 yardas que se quedaron a solo 2 del récord global en manos de Ahman Green (218 en 2003), pero que le sirven a Henry para codearse con otros grandes corredores de la historia de la liga. La defensa no ofreció respuesta alguna contra semejante vendaval ofensivo sabiendo incluso lo que se les venía encima. Ni Hafley desde la cabina, ni el frente defensivo, ni los linebackers supieron cómo evitar, o al menos minimizar, esta debacle.

Eliminando a Henry de la ecuación, lo que nos queda es que entre Huntley, quarterback y Mitchell, running back, lograron la nada despreciable cifra de 91 yardas de carrera adicionales. Wisconsin, tenemos un problema. El equipo está perdiendo la batalla en la parte más básica e importante del football americano. Las trincheras y el juego de carrera. Si en el tramo inicial de la temporada solo los Cowboys, con prórroga de por medio, lograron sumar más de 100 yardas por tierra, en la segunda parte del año se ha vivido un giro dramático de los acontecimientos. En 7 de los últimos 9 partidos los rivales han superado la barrera de las 100 yardas para una media de 146 yardas permitidas por partido. Las 307 de este partido son el colofón de esta tendencia negativa y suponen la peor marca del equipo en Lambeau Field desde que Dallas nos metiese 313 en 1978.

En el lado positivo del partido tenemos a un magnífico Malik Willis. Malik, al igual que alguno de sus compañeros, encaraba este encuentro con la mirada puesta en su futuro inmediato. El antiguo jugador de Titans sale al mercado en Marzo y necesitaba demostrar de lo que era capaz para asegurarse un buen contrato en el mercado de fichajes ¡Y vaya si lo hizo! Que Buenik podía correr es algo que ya sabíamos todos, pero que Buenik también tenía un buen brazo es algo que el resto de la liga acaba de descubrir. Un 85,7% de pases completados para 288 yardas y 1 TD por vía aérea a los que hay que sumar otras 60 yardas y 2TD por vía terrestre. Números no vistos en 35 años, desde que Majik Don alcanzase las 289 yardas por aire y las 88 por tierra contra los Lions. Todo el peso del ataque reposó sobre Malik y Malik respondió con nota. Si consigue mejorar el tema de progresar en las lecturas post-snap de sus receptores, su futuro será brillante.

Por delante queda el último partido de la temporada regular. Un partido que se antoja como un mero trámite desde el punto de vista deportivo pero que puede prolongar una racha negativa de resultados y juego. Una nueva derrota sería una forma de afrontar unos play-offs diametralmente opuesta de lo aconsejable. Sin embargo, la amplia nómina de jugadores lesionados invita a tomarse este partido como una semana de descanso mediante la cual, LaFleur puede recuperar efectivos, reunir a sus tropas y prepararlas para la verdadera batalla que tendrá lugar en Enero.

GPG!

¡Qué Buenik que viniste! - packers.com
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Germán de la Puente