En la NFL nadie regala nada, y esta temporada menos. Sin un dominador claro, cualquier equipo puede dar la sorpresa contra otro netamente superior. Nadie se libra en esta NFL salvaje. La semana pasada el equipo logró una trabajada victoria contra un rival, aparentemente más débil y en esta tocaba comenzar a encarrilar la división de cara a los play-offs.
Los Packers encaraban el partido con una interesante diatriba. Por un lado, su corredor estrella, nuestro JotaJota, no podría participar en el encuentro debido a una lesión sufrida en New Jersey. Por otro, Jordan Love arrastraba unas molestias en su hombro izquierdo que desaconsejaban cargar el ataque sobre sus espaldas. Afortunadamente, el grupo de corredores del equipo cuenta con una profundidad de armario importante desde la marcha de Aaron Jones, por lo que cargar el juego sobre la carrera no debería suponer un problema, para alegría de nuestro entrenador principal, Matt LaFleur.
Si en el ataque aparecieron viejos vicios del año pasado que parecían ya olvidados, los drops o balones caídos, en la defensa empezaban a recuperar una de las señas de identidad de la temporada pasada, los turnovers o recuperaciones de posesión. Los Giants disfrutaron a partes iguales ambas facetas de nuestro equipo y era el turno ahora de los Vikings de paladear una dimensión extra de nuestra defensa. Enfrente, todo un J.J.McCarthy demasiado verde que se ha mostrado como una máquina de rifar el balón. Tampoco hay que olvidar la vuelta a casa de un Packer de corazón como Aaron Jones, en busca de su primer Lambeau Leap legítimo vestido de púrpura y amarillo.
Con todo dispuesto, el sorteo favorecía a Green Bay, por tercera vez esta temporada, y lejos de experimentos pasados, el equipo optó por comenzar atacando en la segunda parte. Eso dejaba la iniciativa del partido en manos de los Vikings. Su primera posesión sería una pequeña muestra de lo que ofrecería durante el partido el equipo de Minnesota. Un par de carreras de Aaron Jones por el centro, preparaban el play action para un pase bien atrapado por Justin Jefferson daban alas al equipo visitante. En ese momento, la realidad se impone y J.J.McCarthy encadena tres pases incompletos consecutivos debido a la presión constante del front-7 quesero. Con 52 yardas hasta el objetivo y en un campo abierto como Lambeau, parecía bastante osado intentar un field goal de 52 yardas, pero Kevin O’Connell sabe muy bien lo que tiene en el puesto de kicker. Will Reichard ejecuta un lanzamiento perfecto que coloca los primeros 3 puntos en el marcador visitante.
El ritmo lento del ataque no nos está dando muchas alegrías en los primeros cuartos de los partidos, a 0 desde la semana 8, pero en éste íbamos a romper la mala racha. Una inerte jugada de carrera de Emanuel Wilson, un pase de Jordan Love, y nos volvíamos a plantar en un tercer down corto, que paradójicamente no se nos da tan bien como los largos. El horroroso snap es salvado por Love que se recompone en el pocket, arma el brazo y encuentra desmarcado a Watson. El bueno de Christian atrapa el balón controlando su posición dentro de los límites del terreno de juego certificando una jugada que demostraba que este equipo es capaz de lo peor, pero también de lo mejor. LaFleur experimentaría con una formación súper pesada introduciendo a un tackle como Darian Kinnard en la posición de extra tight end con el objetivo de mejorar la apertura de puertas para la carrera y reducir la presión en el pocket. El experimento da sus frutos, y tanto Wilson como Love se alternan para mover las cadenas del equipo con soltura, aunque ayudados por la única penalización de impacto de la tarde. 24 yardas cobradas a Metelius por obstaculizar la posible recepción de pasitos Musgrave que colocaban a los Packers en la frontera de la red zone vikinga. Otra jugada de carrera de Wilson y un precioso pase rápido atrapado por Wicks ponían el touchdown en bandeja de plata. El propio Wilson sería el encargado de subir los puntos al marcador con una carrera de potencia por el centro de la línea defensiva rival. Primera posesión equilibrada en su selección de jugadas, ágil y efectiva. Así es como queremos ver atacar al equipo.
El primer cuarto finalizaría con un intercambio de despejes entre ambos equipos. Los Vikings trataban de establecer un juego coral de pase y carrera, pero las sensaciones transmitidas por su joven QB no eran las mejores, lanzando el balón con mala mecánica y provocando algún microinfarto en la banda con un fumble. El despeje de Ryan Wright es una auténtica rara avis hoy en día al lograr un coffin corner, esto es, un despeje que bota en la esquina del campo y sale por la banda por detrás de la yarda cinco rival. Por su parte los Packers empezaban a resquebrajarse conteniendo la presión, lo que obligaba a Jordan Love a soltar el balón antes de tiempo hasta en cuatro ocasiones. Una penalización de 5 yardas y un sack nos permitían disfrutar de un impresionante despeje de 63 yardas de Daniel Whelan.
El segundo cuarto estaría dominado por dos aspectos. Los ataques abandonan casi por completo el juego aéreo entregándose al talento de sus corredores en detrimento de sus quarterbacks. Las defensas se aprovechan de ello y son capaces de minimizar los daños infligidos por las posesiones rivales. Los primeros en demostrarlo iban a ser los Vikings. Jordan Mason se hacía cargo de las operaciones y encadenaba carrera tras carrera, una de ellas de 22 yardas nada menos, dejando a su equipo en la yarda 26 rival. Un pase en corto de McCarthy y una carrera de Jones abocaba al ataque a un, a priori, asequible 3º y 1 en la 17 de Green Bay. No puedes hacerle un Cheese Push a sus inventores en su casa y esperar que funcione. El intento de Hockenson queda, como no podía ser de otra manera, en nada forzando a O’Connell a tomar la primera decisión difícil del partido. En lugar de lanzar a palos desde unas asequibles 35 yardas que pondrían a su equipo 1 abajo en el marcador, el entrenador decide jugarse el down. Una mala jugada de carrera por el centro bien interpretada por la defensa y balón para Packers. Diez jugadas, ocho carreras y confianza en el quarterback bajo mínimos.
Los mismos derroteros seguirían los Packers, aunque con diferente resultado. Desde la banda se orquesta una extensa, muy extensa posesión en la que predomina, por encima de todo, el juego de carrera. De este modo, Emanuel Wilson va hilvanando carrera tras carrera, jugada a jugada hasta en nueve ocasiones, cinco de ellas consecutivas. Daba igual si se trataba de un primer down o de un tercero. Wilson corría. Y cuando Wilson no corría, era Brooks el que lo hacía. Establecer el juego de carrera desde la carrera o algo así pero más complicado solo apto para elevadas mentes footballísticas tipo LaFleur. Con el equipo desgastando el césped de tanto correr y plantado dentro de la zona de peligro rival, la defensa de Brian Flores se da por enterada y consigue detener a Brooks. Ahora es el momento del pase, pensó LaFleur, pero este año la línea ofensiva no está por la labor y en 3º y 5 Love tiene que lanzar el balón fuera para evitar el sack. McManus salta al campo y convierte un sencillo field goal de 32 yardas. 8 minutos de reloj consumidos y ritmo del partido controlado para evitar un duelo de pistoleros con un quarterback renqueante, suponemos.
Con poco más de dos minutos y medio para la finalización de la primera parte, a los Vikings solo les valía la heroica para tratar de ponerse a menos de una anotación de distancia en el marcador. Tarea harto difícil cuando tu ataque se centra en el juego de carrera y a los mandos tienes a un inexperimentado McCarthy en lugar de un QB curtido en cien batallas como Sam Darnold. No obstante, el producto de Michigan consigue demostrar de que pasta está hecho cuando lanza un misil teledirigido hacía el inventor del Griddy a través de una ventana muy pequeña para 19 yardas vitales para las aspiraciones de su equipo. Un sack logrado a la limón entre Brinson y el polémico MVP de la porra de esta semana, McDuffie abocaban a los Vikings a lo imposible, un field goal de 59 yardas en un campo tan difícil como Lambeau FIeld. Impossible is nothing cuando tienes en tus filas a un talento como Will Reichard que ya lleva anotados 3 field goals desde esta distancia esta temporada. Dicho y hecho, como si fuese fácil, Reichard convierte un tiro a palos perfecto tanto de dirección como de fuerza para cerrar la primera mitad del partido.
Con este lanzamiento, Reichard se convierte en el único jugador de la historia de la NFL, de momento, en conseguir anotar cuatro field goals de 59 yardas o más en una misma temporada, siendo este lanzamiento en particular el segundo más largo jamás logrado en los 68 años de historia de Lambeau Field, solo por detrás de aquel churro de 62 yardas anotado por David Akers en 2012 para los 49ers.
A la vuelta de vestuarios, LaFleur analiza la defensa rival y ajusta su libro de jugadas para correr más con el balón, y a ello se pone el bueno de Wilson en la primera posesión del equipo. Carrera a carrera el equipo logra avanzar hasta el logo, momento en el que la defensa vikinga, que también juega, detiene sendas carreras por detrás de la línea de scrimmage. En 3º y 15 llegaría la inevitable bomba profunda a la desesperada en doble cobertura que terminaría con el inevitable despeje de Whelan. Daniel patea el balón con su clásica tiro parabólico que congela el balón en el cielo dando tiempo a nuestros equipos especiales a presionar al retornador rival. Entonces, el ovoide comienza a botar hacia atrás y toca en un Myles Price más pendiente de bloquear que de otra cosa. La posesión será del equipo que capture el balón. Zayne Anderson está más vivo que nadie y se hace con el ovoide en la yarda 5 de Minnesota ¡Noticia!¡Los equipos especiales de retorno han producido una jugada de impacto positivo! Dos jugadas más tarde, Wilson atravesaba otra vez la línea defensiva de Vikings para lograr su segundo touchdown de la tarde.
La remontada se le empezaba a poner muy cuesta arriba a los Vikings. No solo tenían que remontar 11 puntos de desventaja en campo contrario, sino que además tendrían que hacerlo con un ataque inoperante frente a una de las mejores defensas de la liga en los terceros cuartos con uno de los mejores rushers en sus filas. JeyJey iba a comprobarlo de primera mano en este tercer cuarto. Primera posesión del equipo primer sack de Parsons. Primera posesión condenada al despeje. Las cosas no le fueron mejor en su segunda y última posesión. De nuevo la presión rompe los bloqueos y un primer sack de Parsons seguido de otro de Wyatt, al borde del safety, acababan con las aspiraciones de Minnesota de iniciar la remontada.
Afortunadamente para Vikings, la diferencia no fue mayor porque el ataque quesero, empeñado en correr con el balón, no maximizó sus opciones. Las carreras de Williams, Brooks y Wilson se vieron aderezadas por un par de pases laterales una yarda por detrás del segundo tótem naranja que no solo prolongaban la posesión, sino que también servían para aumentar la química entre Love y Watson. Sea como fuere, al finalizar el tercer cuarto el ataque había producido 56 yardas mientras que la defensa había dejado a los rivales en -10, habiendo cambiado el signo del partido los equipos especiales.
Con 17 a 6 en el marcador entrando en el cuarto decisivo, el plan de ataque de los Packers estaba muy claro. Congelar el reloj y, minimizar riesgos para gestionar de manera adecuada la ventaja adquirida. ¿Cuál es la mejor manera de cumplir con estos requisitos? Correr con el balón ¡Chupito! En una posesión larga, casi cinco minutos, y controlada LaFleur ordena al equipo correr en todas y cada una de las jugadas, siete, hasta que el equipo se enfrenta a un cuarto down en la yarda 12 de Minnesota. En esta ocasión no hay necesidad de jugárselo y McManus anota su segundo field goal del partido desde unas cómodas 30 yardas. Aunque los 3 puntos saben a poco, los Packers se distancian todavía más en el marcador. 20 a 6 y doce minutos por delante para consolidar la victoria.
Por su parte, los Vikings se sentían dominados por la defensa quesera, desde la banda tampoco hallaban soluciones para revertir la situación. Comenzaba el nerviosismo de saberse perdedor contra un rival divisional en un momento delicado de la temporada. Un placaje para pérdida de yardas, una penalización de 5 yardas, un pase incompleto y otro sack de Wyatt, colocaba el tercer 3 y fuera del partido en la hoja de estadísticas del partido. Nuevo despeje, esta vez sin complicaciones y balón para Packers.
Una falta de FitzPatrick condena la posesión. Obligado a recuperar las yardas perdidas, Love trata sin éxito de completar una serie de pases pero el ataque se queda a 2 yardas de su objetivo. Segundo 4º down corto, 2 yardas, consecutivo en la 21 de Minnesota. Había que subir puntos al marcador, así que McManus vuelve a escena para lograr su tercer y último tiro de campo del partido. 23 a 6 en un marcador que ya no se movería más en lo que restaba de encuentro.
A pesar de verse tan abajo en el marcador y superados por el juego de los locales, los Vikings nunca dejaron de intentarlo. El problema es que cualquier opción de subir puntos al marcador con rapidez pasaba por que su joven quarterback diese un giro de 180º al juego mostrado durante casi toda la temporada. Esto no sucedió, y el joven jugador regaló no uno sino dos balones a la secundaria quesera. Siendo justos, el primer pase interceptado se produce gracias a la intervención de Rashan Gary, que mete la mano por detrás en el momento del pase, permitiendo a McDuffie (¿Hemos comentado ya su MVP de la porra?) interceptar plácidamente el balón. Sin embargo, en el segundo no hay escusa posible, tratándose de un lanzamiento pasado de fuerza directo a las manos de Evan Williams. Con estas dos interceptaciones, McCarthy encadena tres semanas consecutivas regalando dos balones por partido, y su equipo se resiente, siendo la tercera semana consecutiva en la que no superan los 20 puntos. Pobre bagaje para el joven jugador, y cuestionable toma de decisiones desde la dirección deportiva al dar las llaves del ataque a un jugador que, claramente, no está preparado para jugar a este nivel.
Volviendo a nuestros Packers, tenemos que destacar el plan de juego propuesto para este encuentro de Matt LaFleur. Correr, correr, correr y volver a correr. Así hasta en 42 ocasiones, por las 22 en las que se ejecutó una jugada de pase. Con el juego percutiendo constantemente por tierra, el principal beneficiado es, como no podía ser de otra manera, Emanuel Wilson. Primera titularidad y primer partido por encima de las 100 yardas de acarreo y 2 TD de regalo. En el otro lado del balón, Micah Parsons cazaba a McCarthy en dos ocasiones, alcanzado las dobles figuras en lo que llevamos de temporada. Incluyendo esta temporada, Parsons ha logrado superar la decena de sacks en las cinco primeras temporadas como profesional, segunda vez que se da este guarismo desde que hay registros. ¿La primera? A cargo de un tal Reggie White, quizá les suene.
La defensa y los equipos especiales fueron capaces de provocar 3 pérdidas de balón, para dejar a los Vikings con -1 yardas totales, +4 si no tenemos en cuenta los pañuelos amarillos, en la segunda parte. Son números que no sufrían en Minnesota desde hacía 34 años. Tenemos una defensa que a pesar de su debilidad contra el juego de carrera y de la falta de talento diferencial en los laterales es capaz de anular por completo a los equipos rivales. Solo falta que el ataque de un paso al frente y acompañe este rendimiento para que el equipo pueda ser considerado como un verdadero candidato al título.
Finalmente, los equipos especiales han tenido una actuación positiva para el equipo. Y no nos referimos solo al partido perfecto de McManus que zanja el miniculebrón «Patear en Lambeaus Revueltos» de las últimas semanas sino al punt recuperado por el equipo de retornos que fue clave para cambiar el signo del partido.
Siguiente partido este mismo Jueves en Detroit contra los Lions en Acción de Gracias en horario de máxima audiencia en la televisión nacional. El evento se comenta solo. El equipo tiene que machacar a la Faraona, el sucio, el insincero y compañía en su casa en uno de los partidos más importantes del año para ir consolidando las opciones de play-offs del equipo. Será clave recuperar para la causa a Nixon, lesionado en la jugada tonta del día, e ir viendo cómo evoluciona el maltrecho hombro de Jordan Love. Confiamos en la defensa, confiamos en el equipo.
¡A por el pavo!
Germán de la Puente
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