Muchos pensábamos que la temporada 2024 había sido suficiente demostración de ineficiencia para prescindir de los servicios de Rich Bisaccia, el coordinador con uno de los sueldos más elevados de la liga. Ya no es que el equipo terminase en las últimas posiciones de los diferentes rankings, sino que además protagonizaba jugadas vergonzantes con demasiada frecuencia. La gerencia no opinaba lo mismo y decidía continuar con el entrenador un año más, 2025. A pesar de haber visto un aumento en el rendimiento del equipo, la sensación en los aficionados era la de que, un año más, los equipos especiales nos habían propiciado una finalización prematura de la temporada. Aunque el equipo haya elevado su puesto 10 posiciones en los rankings, aquel onside kick fallado por Romeo Doubs, o todo el drama con McManus se hacían difíciles de olvidar. Parecía que este era el año de dar un volantazo.
Sin embargo, la gerencia valoraba de manera muy diferente a los aficionados todo lo que Bisaccia aportaba al equipo. Por no hablar del jugoso contrato garantizado del que disfrutaba el veterano entrenador, contrato que habría que seguir abonando a menos que Bisaccia decidiese motu proprio jubilarse, 65 años le contemplan, o cambiarse de equipo. Nada de esto parecía suceder en Enero, así que los Packers no participaron de la primera ronda de entrevistas dentro del carrusel de contrataciones de coordinadores de equipos especiales que se abría tras la Super Bowl. Llegamos a Febrero, y la situación seguía exactamente igual. El equipo contaba con Rich y viceversa. El mismo 10 de Febrero, su segundo al mando, Byron Storer ponía rumbo a Cleveland para hacerse cargo de sus horrorosos equipos especiales y entonces, saltaba la sorpresa en Las Gaunas. El 17 de Febrero, se filtraba que Bisaccia salía voluntariamente del equipo y apenas unos días más tarde, el 2 de Marzo, se filtraba que su nuevo destino serían los Tigers de Clemson. Equipo, por cierto, que ya cuenta con el segundo coordinador de equipos especiales mejor pagado del deporte universitario, pero eso ya es otra historia…
Sea como fuere, después del cambio de rumbo repentino de Bisaccia a la franquicia le quedaban pocas opciones de contratación disponibles. No en vano, a estas alturas ya se habían producido la contratación de 11 coordinadores de equipos especiales:
- Jeff Rodgers, del círculo cercano de nuestro nuevo coordinador defensivo, ha recalado en los Bills tras su paso por los Cardinals.
- Danny Smith, coordinador NFL desde el 95, ha sido fichado por los Bucs después de su prolongada etapa con los Steelers.
- Chris Tabor, que cambia los Bills por los Dolphins de Hafley.
- Chris Horton, que aterriza en la Gran Manzana de la mano de los Giants después de su etapa en los Ravens.
- Craig Aukerman, el efímero coordinador de los Dolphins que ha fichado por los Falcons.
- Michael Ghobrial, que abandona New York (Giants) para irse al desierto de Arizona.
- Ray Ventrone, responsable de los Browns que ficha por los Rams de McVay.
- Danny Crossman, repescado por los Steelers tras un año de pausa después de su salida de los Dolphins en 2024.
- que cambia de aires viajando a los Steelers desde Miami.
- Joe DeCamillis, fichado por los Raiders desde la Universidad de South Carolina, único fichaje procedente del football universitario.
- Anthony Levine, ascendido a coordinador en los Ravens.
- Byron Storer, ascendido a coordinador en los Browns después de su etapa como auxiliar en los Packers.
Con este panorama, la estrategia de la franquicia para abordar la contratación del nuevo coordinador era la misma que la utilizada para el puesto de coordinador defensivo, esto es, un proceso rápido de selección previo que cristaliza en una semana de entrevistas con los candidatos que superen el corte, para, finalmente, elegir al que mejor sensaciones deje. Así, se ha podido ver desfilar por Green Bay cada día a un candidato. Kyle Wilber, auxiliar en los Saints, Colt Anderson, auxiliar en los 49ers, Tom McMahon, coordinador despedido por los Raiders, Sam Sewell, auxiliar en los Cardinals, Devin Fitzsimmons, auxiliar en los Seahawks, Chase Blackburn, coordinador despedido por los Rams y Cameron Achord, auxiliar despedido por los Giants. Del mismo modo que sucedía con Gannon, el último entrevistado es el que se quedaba con el puesto y el 2 de Marzo, se anunciaba la contratación de Cameron Achord como sustituto de Rich Bisaccia.
Trayectoria profesional
Procedente del estado de Mississippi, Achord comenzó su carrera en los emparrillados como safety en la Universidad Belhaven (NAIA). Tras sus cuatro años como jugador, Cameron inicia su carrera como entrenador en la Universidad Southern Miss. Con los Golden Eagles, Achord desempeño un primer papel de auxiliar en equipos especiales, para pasar a convertirse en auxiliar ofensivo al año siguiente. Finalizada su carrera universitaria, Achord ficha por la Southwest Mississippi Comunity College donde permanece 5 años. Durante su etapa con los Bears, Achord se va movimiento por todo el staff técnico desempeñando numerosas funciones. Desde Coordinador para los Equipos Especiales hasta Coordinador Ofensivo pasando por entrenador de QBs, de runningbacks e incluso de Tight Ends. En su último año, llego a ser nombrado Entrenador principal interino, pero a las dos semanas de su nombramiento, Bill Belichick lo contrata para ayudar a Joe Judge con los Equipos Especiales de sus Patriots. Ese año los Patriots sufrían numerosas bajas en su equipo técnico, obligando a Judge a tener que dividir su tiempo como coordinador de equipos especiales con el de entrenador de receptores. En su primer año dentro del football profesional, Cameron pudo saborear las mieles del éxito al conquistar su equipo la Super Bowl LIII. Con su ayuda, jugadores como Cordarrelle Paterson o Matthew Slater alcanzaron su máximo rendimiento.
Dos años más tarde, el propio Judge se convertía en el segundo entrenador principal de la historia (Frank Gansz en 1987) en alcanzar el puesto desde la coordinación de los equipos especiales cuando es contratado por los Giants. La salida de Judge sirve como trampolín para que Achord se haga con su primer puesto de responsabilidad en su carrera como entrenador de la NFL. En su año de debut en su nuevo puesto, Achord logra construir la mejor unidad de equipos especiales de la liga. Precisión en las patadas, despejes potentes, buenas coberturas defensivas y un rendimiento en los retornos espectacular son los ingredientes del éxito. No obstante, en los años posteriores el rendimiento se va diluyendo paulatinamente hasta tocar fondo en 2022, un año en el que las lesiones asolan al equipo. Lo que otrora fueron loas, se convirtieron en acusaciones después de que el equipo encajase dos retornos para touchdown en el partido decisivo contra Bills que les deja fuera de los play-offs. Belichick, un entrenador que entiende de la importancia en los momentos clave de los equipos especiales, no duda en invertir en esta faceta del juego para revertir la situación. Los Patriots invierten mucho capital, Chad Ryland drafteado en cuarta ronda o la incorporación de Chris Board en la FA por ejemplo, sin demasiada fortuna. Inmersos en un proceso de profunda renovación por la salida de Belichick, los Patriots deciden no renovar a Achord como coordinador de equipos especiales.
El joven entrenador encuentra acomodo con los Giants de Daboll como auxiliar trabajando a las ordenes Michael Ghobrial. Cameron aterrizaba en la Gran Manzana para relanzar su carrera. El problema es que los Giants de Daboll están a una galaxia de distancia de los Giants campeones de Tom Coughlin, y eso en una ciudad con la presión mediática de New York pesa y mucho. A pesar de su buen inicio, la etapa de Daboll demuestra ser un auténtico desastre, encadenando horribles derrotas temporada tras temporada, siendo despedido a mitad de temporada. A final de año, la gerencia realiza una purga general que afecta otra vez a Achord, quien entra en la ronda de contratación de entrenadores de equipos especiales, siendo contratado por los Packers para sustituir a Bisaccia.
Rendimiento general
A pesar de contar con una dilatada experiencia como entrenador de equipos especiales, Achord solo ha ostentado un puesto de responsabilidad durante cuatro años con los Patriots de Belichick. Para medir el rendimiento de su unidad hemos utilizado las principales listas de referencia en lo que a equipos especiales se refiere. Por un lado, tenemos la de Rick Gosselin, ya jubilado, que analizaba 22 categorías diferentes, por otro, tenemos el Defense-adjusted Value Over Average, de los también extintos Football Outsiders capitaneados por Aaron Schatz, que mide la eficiencia ajustada en función de la situación del partido y el oponente, y, finalmente, la de PFF y sus analistas:
| Año | EQUIPO | Rick Gosselin | DVOA | PFF |
|---|---|---|---|---|
| 2020 | NE | 1 | 1 | 11 |
| 2021 | NE | 18 | 18 | 6 |
| 2022 | NE | 16 | 32 | 27 |
| 2023 | NE | 13 | 28 | 20 |
| 12 | 20 | 16 |
Como podemos observar en la tabla, los resultados cosechados por Cameron son bastante dispares rozando la excelencia en una ocasión pero tirando hacia la mitad inferior, siendo generosos, como norma general.
En 2020, después de colaborar en el desarrollo de Paterson (Pro-Bowl) o Slater (All-Pro) le llega su momento. Achord supera con creces las expectativas conservando y mejorando una unidad que ya era muy compacta el año anterior. La herencia dejada por Judge es muy buena, algo de lo que sabe aprovecharse para liderar al mejor equipo de la liga en estas lides. El éxito colectivo se traduce en el individual con varios jugadores nominados como All-Pro, el punter Jake Bailey, el retornador de despejes Gunner Olszewski y Matthew Slater.
Después de vivir el mejor momento a nivel individual de su corta carrera, sus equipos especiales de 2021 sufren una regresión importante. La solidez mostrada el año anterior deja paso a cierta inconsistencia. Mientras el juego de patada alcanzaba altas tasas de éxito, las unidades de despeje sucumbían estrepitosamente llegando a permitir tres despejes bloqueados. Al buen año de Nick Foles se le suma la nominación, otra vez, como All-Pro de Matthew Slater.
El año siguiente la tendencia descendiente se mantiene con un rendimiento en caída libre que empeoraba semana tras semana. Jake Bailey, punter, continuaba con su caída a los infiernos hasta que «cae lesionado» a mitad de temporada. Después de haber firmado una jugosa extensión a principios de año, los Patriots se desharían de él al finalizar el año. La plaga de lesiones no solo afectaba a Bailey sino que se cebaba con una unidad que acumulaba numerosas bajas. El peor momento del año llegaba en el infame partido contra Bills donde se permiten dos de los tres retornos de saque para TD que les elimina de la lucha por las eliminatorias. Lo único positivo del año es la nominación del novato Marcus Jones para el primer once All-Pro. Este es, sin duda, el peor momento de la carrera de Achord como coordinador.
Y llegamos a 2023, un año en el que el rendimiento del equipo tiene un ligero rebote positivo en el rendimiento, pero al que lastran en gran medida el bajísimo rendimiento del rookie Chad Ryland (elegido en cuarta ronda) y las numerosas penalizaciones (17, solo superados ese año por cierta franquicia que viste de verde y oro) para firmar un año muy mejorable.
Todo esto nos indica que cuando Achord cuenta con un grupo de buenos jugadores veteranos su rendimiento es acorde a la calidad de los mismos, pero que cuando cuenta con un grupo de jugadores jóvenes, parece que le cuesta extraerles el jugo. Dado que en Green Bay no se suelen emplear recursos en esta unidad, es de esperar que el rendimiento de los equipos especiales bajo la tutela del nuevo coordinador no sea muy diferente a lo ya vivido bajo la era Bisaccia. Esperemos que Achord sea capaz de mejorar las unidades de retorno o, en su defecto, llevar a los equipos especiales hasta la zona media de las clasificaciones anuales.
Nos conformamos con poco.
¡Mucha suerte Cameron!
Germán de la Puente