Crónica: W18 – Packers at Vikings

¿Alguna vez te has planteado, querido y valiente lector de estas crónicas, como sería disputar un partido de pretemporada en Diciembre? Pues esta es tu oportunidad para comprobarlo.  Una de las desventajas de extender la temporada regular hasta los, por ahora, 17 partidos es que puede darse el caso de que algunos equipos tengan cerrada ya su clasificación para los play-offs con demasiada antelación. Este ha sido el caso de los Packers, que se aseguraron su plaza hace una semana gracias a los favores concedidos por viejas caras de la franquicia. Sin esa tensión competitiva la decisión que se plantea es la siguiente. ¿Mantener un mínimo de ritmo competitivo con el que encarar los play-offs o reservar jugadores para prevenir posibles lesiones? Viendo la nómina de bajas, la decisión para los Packers está más que clara, hay que salvar a tantos como se pueda a costa de encarar los play-offs con la peor racha posible de derrotas.

En el lado contrario de esta narrativa se encuentran los Vikings, desahuciados desde hace tres semanas de la postemporada. Los de Minnesota afrontan este encuentro como una oportunidad para acumular horas de vuelo en sus jóvenes promesas y para tratar de alcanzar algunos récords que sus estrellas pudieran tener a tiro. Además, se da el hecho de que los Vikings buscarán devolver la fea derrota encajada en Noviembre a manos de los Packers, una derrota que supuso el punto más bajo en el rendimiento del equipo esta temporada. Desde entonces, los Vikings han acumulado victoria tras victoria para encadenar una racha de 4 consecutivas, 5 si la logran también esta noche, y buscarán a toda costa evitar la Cuchara de Madera de la NFC Norte.

Comenzaba el partido con posesión para un ataque de Vikings que tendría que enfrentarse a una línea defensiva plagada de suplentes y jugadores de fondo de armario en busca de demostrar su valía. Brinson, Stackhouse y Jonathan Ford trataría de generar presión por el centro mientras intentan detener el juego de carrera, mientras que por el exterior los protagonistas serían Sorrell, Cox jr y debutando con el equipo, el ilusionante Collin Oliver. Cubriéndoles las espaldas, Hooper, nuestro querido Jamón y McDuffie, uno de los pocos titulares. La diferencia de nivel, pero sobre todo de acoplamiento entre los miembros del front-7 llevó a los Vikings a protagonizar varias jugadas explosivas casi de manera consecutiva. Jordan Mason por tierra primero y las primeras conexiones del Póker de Damas Vikingo (Jonathan James para Justin Jefferson) por aire después, posicionaban a su equipo bien entrado en territorio enemigo por primera vez en el partido. Cuando todo parecía de cara para que los Vikings lograran el primer touchdown del partido, McCarthy trata de provocar a un jugador de mecha corta como es Keisean Nixon. Nixon se mantiene firme aguantando el envite sin entrar al trapo de las provocaciones del quarterback de Minnesota y el inevitable pañuelo amarillo penaliza a los locales con 15 yardas. Esta falta de disciplina condenaba la primera posesión de unos Vikings incapaces de superar las 19 yardas necesarias. El tiro a palos de Reichard desde 43 yardas daba a los suyos los primeros 3 puntos del partido.

Turno para que los atacantes suplentes de Green Bay pudiesen demostrar de que pasta estaban hechos. A los mandos del ataque repite Clayton Tune, jugador veterano pero con solo una titularidad a sus espaldas, mientras que Wilson y Brooks estarían al cargo de las operaciones por tierra. Para protegerles y abrir vías de penetración, Morgan y Belton cubrirían el exterior de la línea, Kinnard y Lecitus Smith el interior y Jacob Monk sería el encargado de iniciar las jugadas desde el centro. Los defensores de Vikings, jugadores mucho más experimentados, consiguen imponerse al ataque deteniendo las estériles carreras de Wilson o los intentos de pase a la desesperada de Tune y consiguen forzar dos despejes consecutivos de Daniel Whelan. Como era de esperar, el ataque no consigue entrar en ritmo y se muestra incapaz no ya de sumar puntos al marcador sino de superar la barrera del primer down. El primer cuarto se saldaba con dos posesiones y media, 1 yarda neta, 1 fumble, 2 despejes y 0 puntos. Lo esperable a tenor de la plantilla que saltaba al campo al inicio del partido.

Lo que no era tan esperable es que a titulares de Minnesota le costase avanzar por el emparrillado igual o más que a los suplentes de los Packers. La defensa construida por Hafley este año es especialista en secar a los ataques rivales en los primeros cuartos, y este partido no iba a ser una excepción. A diferencia del ataque, los suplentes de la defensa consiguen mantener al equipo en el partido una vez más doblándose pero sin romperse del todo. Consintiendo alguna jugada aislada de alto yardaje pero sin permitir que se encadenases con otras. Apoyándose en el trabajo de Collin Oliver y Barryn Sorrell. Manteniéndose firme en los momentos clave. De esta manera, las dos posesiones de las que dispusieron los vikingos en este primer cuarto se tradujeron en apenas 9 jugadas, 41 yardas netas y 2 despejes. Mucha mayor resistencia de la esperada por los asistentes al Estadio Matapájaros.

¡Aúpa Sanse! - packers.com
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El primer cambio de campo del partido trajo consigo una mayor producción ofensiva de Green Bay, pero no logró romper la fea dinámica en la que se había instalado el duelo. Green Bay priorizaba el juego de carrera sin éxito con la esperanza de ralentizar el ritmo del encuentro mientras que Minnesota intentaba contraatacar por aire para dinamizar el encuentro. Ni Wilson, ni Tune, ni Chandler, ni McCarthy estaban afinados. Las defensas se imponían a los ataques y, como si de un partido de 1920 se tratase, los punters de ambos equipos se convertían en los verdaderos protagonistas.

Después del séptimo despeje consecutivo llegaría la segunda anotación de la tarde. Los Vikings iban a conseguir hilvanar la posesión más longeva de todo el partido a base de jugadas cortas de pase que se transformaban en jugadas explosivas de carrera con una gran ganancia de yardas tras recepción. Oliver, Jefferson y Nailor conseguían taladrar el entramado defensivo acumulando nada menos que 56 yardas en tan solo 3 jugadas. Con el ataque plantado en la yarda 30 de Green Bay parecía que llegaría una anotación sencilla, pero nada más lejos de la realidad. Una carrera corta de Chandler y dos malos pases de McCarthy dejaban a los visitantes en situación de 4º y 1. McCarthy protagonizaba en primera persona el push tush correspondiente extendiendo la posesión un poquito más no sin la correspondiente dosis de intriga gracias al enésimo pañuelo rojo infructuoso de LaFleur. En la siguiente jugada, una carrera explosiva de Mason dejaba a su equipo en disposición de 1ª y 10 en la 7 de Green Bay. En ese momento comenzaba el JayJay Showz. Tres melones consecutivos acababan con las esperanzas de su equipo obligando a Reichard a saltar al campo para ejecutar su segundo field goal de la tarde. El tiro es bueno y los 3 puntos suben al marcador, pero la sensación en el estadio es la de que el equipo está siendo un quiero y no puedo contra un rival plagado de suplentes.

En circunstancias normales Green Bay trataría de dar la respuesta al rival con una gran posesión de ataque, pero en lugar de eso lo que el ataque regaló al mundo NFL fue una de las jugadas cómicas del año. En la primera jugada nada más recibir el saque, Emanuel Wilson se dispone a tratar de superar la línea defensiva con una carrera por el centro. La línea ofensiva colapsa de tal manera que Tune tiene que ejercer de QB pre formación T (antes de que los Bears popularizasen el cambio de roles en el backfield en 1940, el quarterback era el jugador que se situaba justo detrás de la línea para placar a los rivales que la superasen, de ahí su nombre). La diferencia de kilos y la física newtoniana hacen el resto permitiendo a dos rushers rivales encontrarse con Wilson tras el hand off. Wilson resiste el envite en primera instancia y se revuelve para emprender una carrera a la fuga ¡en dirección contraria! yarda a yarda Wilson retrocede hasta la línea de gol propia mientras numerosos rivales tratan de cazarlo para provocar el safety hasta que finalmente es placado en la yarda 3 de Green Bay. Con una jugada de tal calibre, el enésimo despeje de Whelan se vuelve imprescindible.

Impulsados por tremenda hazaña, el ataque de Minnesota no podía dejar pasar la oportunidad de no quedar en evidencia. Partiendo desde su yarda 41 debido a un despeje necesariamente corto de Whelan y con menos de dos minutos en el reloj, los Vikings iban a confiar en su joven QB para tratar de recorrer el campo en el menor tiempo posible. El plan no parecía estar dando sus frutos cuando los vikingos afrontaban un complicado 3º y 8 en el logo del centro del campo. Lamentablemente, a la tercera fue la vencida y McCarthy consigue conectar una bonita espiral de 26 yardas con Nailor aprovechándose de un desajuste defensivo de la secundaria. Quedaba menos de un minuto, pero la anotación todavía era posible. Un nuevo zarpazo de McCarthy volvía a castigar a la secundaria. La presión rompe la zona de protección, aunque McCarthy consigue escapar por su lado derecho para lanzar un pase de 18 yardas atrapado por Ben Sims, el DJ no, nuestro exjugador. al borde de la línea de anotación. Desde la yarda 3 O’Connell decide ir a lo seguro y dos carreras después C.J. Ham consigue el primer touchdown del partido, en el que seguramente sea su último encuentro con los cuernos en el casco.

Los Vikings no solo se habían puesto 13 puntos por delante en el marcador, sino que la sensación ofrecida por su defensa era la de que el ataque rival no tenía ninguna posibilidad. Y es que en una de las peores primeras partes que se recuerdan en los últimos tiempos, el ataque quesero había encadenado cinco despejes consecutivos para una ganancia neta de 18 yardas, solo dos primeros downs y sin llegar a pisar campo contrario. Las únicas alegrías las estaban proporcionando algunas actuaciones defensivas de nuestros jóvenes jugadores.

Por si esto fuera poco, la defensa había permitido que Justin Jefferson acumulase 68 yardas de recepción en la primera parte, suficientes como para superar la barrera de las 1000 yardas durante la temporada, convirtiéndose así en el tercer receptor de la historia de la liga en superar la barrera de las 1000 yardas en sus primeras seis campañas como profesional. Jets se sienta ahora en la mesa de Randy Moss y Mike Evans. Casi nada.

¡Corre Forrest! - packers.com
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El partido estaba siendo feo, sin competitividad, sin garra, con un football mostrado a fogonazos. La vuelta de vestuarios no serviría para mejorar el partido, todo lo contrario.

Favorecidos por el resultado del sorteo inicial, los Packers iban a «disfrutar» de la primera posesión de esta segunda parte. Wilson estaba decidido a enmendar su cómica carrera de -18 yardas del tercer cuarto y apoyado en el plan de su entrenador iba a percutir una y otra vez por tierra con mucho mejor resultado. Carrera a carrera, el ataque alcanzaba la línea amarilla (naranja en esta retransmisión vaya a saber Ud. por qué) con relativa facilidad. Cuando mejor parecían ir las cosas, dos colapsos de la línea ofensiva consecutivos condenaban la posesión del equipo. Un placaje por detrás de la línea de scrimmage encajado por Brooks primero, y un sack recibido por Tune después transformaban un asequible 2º y 5 desde la 35 de Minnesota en un imposible 4º y 15 desde la 44. Esta temporada McManus no está como para jugarse un field goal de 62 yardas, así que LaFleur decide hacer saltar al campo a Daniel Whelan para que despeje una vez más. Comenzaban a intuirse, quizás, algunos brotes verdes.

La defensa, también plagada de suplentes, sigue contribuyendo con el juego que ha venido realizando toda la temporada y consigue anular la posesión de Minnesota en apenas 5 jugadas. Calcando lo recibido por el ataque, la defensa mata la posesión rival con un placaje para pérdida de yardas sobre Mason y un sack sobre Max Brosmer ¿Sobre quién? Sobre el bueno de Max, que había sustituido a un renqueante McCarthy lesionado, o eso dicen, en la primera jugada de la posesión. Los Vikings no solo tenían que despejar el balón, sino que además tenían que afrontar lo que quedaba de partido con su QB suplente. El partido mejoraba por momentos.

Si los Packers querían intentar un conato de remontada éste era el momento. Con tanto despeje uno podría pensar que los equipos de retorno se iban a dar un festín, pero nada más lejos de la realidad. En el cuarto retorno de Vikings, nuestro retornador designado vuelve a renunciar a jugar el balón y solicita el cuarto fair catch del partido complicando el inicio de una posesión que tiene que partir desde la yarda 12. Una penalización de Morgan complica más las cosas retrasando el inicio de la posesión hasta la yarda 7. Por si fuera poco, un pocket inestable obliga a Tune a salir corriendo desde la zona de anotación. Tune corre pegado a la banda derecha cuando sale a su encuentro Dallas Turner, con un giro de cintura, y menos erres en su apellido, Tune sienta a Turner y prolonga su carrera hasta las 16 yardas. El ataque salvaba la primera bola de partido a duras penas. Wilson vuele a tomar las riendas del ataque y consigue llevar al equipo hasta el medio campo gracias a sus efectivas carreras. En ese momento, Brian Flores se pone serio y envía varios paquetes de presión que anulan los intentos del equipo por avanzar. Nuevo despeje de Whelan que envía el balón lo más lejos posible, junto con cualquier esperanza de remontada del equipo.

Una serie de jugadas por tierra de Vikings ponía punto y final a un tercer cuarto en el que ambos equipos se habían mostrado incapaces ya no de subir puntos al marcador sino de mostrar algún tipo de amenaza para unas defensas que se estaban imponiendo clara-mente. Con McCarthy fuera de juego y con el récord de Jefferson en el bolsillo, el encuentro y los espectadores estaban vistos para sentencia.

Lo mejor del partido - packers.com
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Ambos equipos afrontan este último cuarto con el único aliciente de averiguar si los Packers se iban a marchar de vacío por primera vez desde 2018, tarea a la que se iban a encomendar, pero sin arriesgar a sus mejores jugadores. Football del bueno en el U.S. Bank Stadium.

La primera posesión de este cuarto sería una continuación de la última del tercero con los Vikings comandando el ataque. En la primera jugada Brosmer conectaba una espiral de 13 yardas con Jefferson que este trataría de prolongar a base de empujones como si de un pívot de la NBA asegurando un rebote se tratase con el consiguiente amago de tangana. Finalmente, la sangre no llegó al río y el partido pudo continuar sin problemas. Brosmer volvería a probar suerte buscando en profundo a Felton, pero Jaylin Simpson entra con demasiado ímpetu provocando que los cebras se cobren una interferencia de pase de 32 yardas. La tradicional penalización a destiempo llegaría por parte de Arron Mosby, que convertía un complicado 3º y 7 en la 19 de Green Bay en un asequible 2º y 2 en la 14, como preludio de otro pase de Brosmer para dejar a su equipo con una serie de jugadas en la 5 de Green Bay. El touchdown parecía inminente. No obstante, los Vikings tenían algo de envidia de aquella carrera al revés de Wilson en la primera parte, por lo que decidieron protagonizar su propia jugada cómica del partido. Tras el snap, los rushers de Green Bay colapsan la zona de protección mientras Brosmer retrocede torpemente en su dropback para ser zancadilleado por su propio compañero de equipo, Justin Skule. Brosmer rueda cual croquetilla por el suelo hasta que finalmente se incorpora. En ese instante, Cox mete la mano y provoca el fumble. Sorrell que no había dejado de empujar contra dos defensores toda la jugada hasta que había conseguido zafarse de ellos llega hasta el balón y recupera la posesión para Green Bay.

Todo este esfuerzo colectivo iba a quedar en nada puesto que el ataque iba a protagonizar el octavo despeje consecutivo del partido en apenas 3 jugadas. Un sack, un pase incompleto y una carrera corta en poco más de minuto y medio de reloj obligaban a la defensa a saltar al campo de nuevo. Los Vikings se iban a aprovechar de esta circunstancia en sus dos primeras jugadas con sendas carreras explosivas de 19 y 24 yardas a cargo de Jordan Mason. Otro par de carreras de Ty Chandler y en un suspiro los Vikings estaban de nuevo en plena red zone rival afrontando una nueva serie de intentos. La defensa, aún con la lengua fuera, no bajaba los brazos y estaba dispuesta a pelear cada yarda con tal de evitar la humillación del equipo. Un par de carreras detenidas por detrás de la línea de scrimmage y un pase bien defendido apagaban las luces del ataque de Minnesota una vez más. Reichard saltaba al terreno de juego para convertir un sencillo field goal de 37 yardas y aumentar a 16 la diferencia entre ambos equipos.

Con poco más de cuatro minutos para el final del partido, los Packes ya no buscaban la remontada, sino que trataban de evitar el desastre total. LaFleur continuaba con su plan de juego priorizando el ataque por tierra, percutiendo una y otra vez hasta la extenuación. Suya o nuestra. De esta manera, carrera a carrera, Emanuel Wilson iba a protagonizar casi en exclusiva una posesión de 12 jugadas de las que 9 buscaron la ganancia de yardas por tierra y 5 de ellas consistieron en acometidas del corredor. Todo ello tras el descanso proporcionado por un Brooks que gozaría de las 3 primeras. Por su parte, las únicas jugadas de «pase» se dieron por detrás de la línea de scrimmage. Ante esta tesitura es prácticamente imposible que el equipo lograse su objetivo de anotar un touchdown, pero el desempeño fue lo suficientemente bueno como para alcanzar la yarda 5 de Minnesota. Una distancia más que asequible para que McManus anotase los únicos puntos del partido para los Packers, evitando el Roscón de Reyes anticipado y finalizando el partido.

Huelga decir que la línea ofensiva funciona como un todo en el que la compenetración entre sus miembros es esencial para su correcto funcionamiento. Esta compenetración se logra a base de acumular repeticiones frente en situaciones de fuego real. Repeticiones que ninguno de los miembros de la línea había compartido con sus compañeros de este partido. Por este motivo su rendimiento, como unidad ha dejado mucho que desear a lo largo de todo el encuentro. No solo han tenido dificultades abriendo las puertas necesarias para un juego de carrera mínimamente eficaz, sino que se les ha visto muy perdidos en algunas asignaciones y jugadas de presión contra el pasador. Tampoco ayuda el plan de juego ultraconservador de Matt LaFleur más enfocado no ya en ganar el partido sino en tratar de perder por la menor diferencia posible, focalizando casi en exclusiva el juego del equipo hacia el ataque terrestre. En estas circunstancias poco a podido hacer Clayton Tune. Un Clayton Tune que solo ha podido lanzar en situaciones evidentes de tercer down y que ha comandado el ataque con un neto de yardas negativo en el juego aéreo (más yardas acumuladas por sacks que por pases).

No se ha podido, no obstante, cumplir con el objetivo de salvar jugadores importantes de posibles lesiones. Bo Melton se lesionaba en el segundo cuarto, teniendo que ser sustituido por un Jayden Reed que se ha dedicado casi en exclusiva a recibir balones a la mano o deambular por el campo. Javon Bullard también tuvo que abandonar el terreno de juego por un golpe en la rodilla en el último cuarto. Habrá que seguir la evolución de ambos jugadores, especialmente del segundo, de cara a los play-offs.

Aunque el partido ha sido un auténtico desastre, se pueden extraer varias lecturas positivas. La primera es que el fondo de armario en el grupo de pass rushers es bueno. Tanto Brenton Cox, como Barryn Sorrell o incluso Collin Oliver han demostrado un rendimiento mayor y muchas más ganas que todo un titular como Rashan Gary a lo largo del año. Sorrell ha liderado al equipo en presiones, mientras que Oliver se ha destapado como un rusher rápido, potente y con buen motor. La defensa, en general, ha vuelto a estar a la altura y ha logrado mantener a su rival por debajo de los 20 puntos una vez más, a pesar de tratarse de un duelo desigual entre ambos equipos.

También ha sido interesante el resultado del experimento Trevon Diggs. El antiguo cornerback de Cowboys y excompañero de Micah Parsons recalaba en el equipo esta semana para dar algo más de empaque a la secundaria. Diggs, cuyos mejores momentos como profesional pasaron hace unas cuantas temporadas, llegó al equipo después de que fuese liberado por Jerry Jones y que ninguna otra franquicia le reclamase de waivers, por lo que su rendimiento era una auténtica incógnita. Al final podemos decir que, tras un inicio dubitativo, el jugador ha rendido muy bien. En los 33 snaps disputados, los Vikings le buscaron en tan solo dos ocasiones, permitiendo una de ellas y un rating de 81,2. Será interesante comprobar que recorrido tiene este jugador en los play-offs.

Este es el tercer año consecutivo en el que el equipo consigue su pase a los play-offs como 7º clasificado. Allí esperan dos posibles equipos. Los Eagles en Philadelphia o los Bears en Chicago. Por poder elegir, desde aquí preferimos a los Bears en Chicago, un equipo que se antoja más asequible y al que ya hemos batido esta temporada. Si conseguimos que no nos remonten en el último cuarto, podríamos incluso pasar de ronda.

GPG!

Tranquilos, tengo un plan - packers.com
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Germán de la Puente